En la noche del 17 de octubre, el Purpose Tour de Justin Bieber llegó al Barclay Arena de la ciudad de Birmingham, Inglaterra, donde como ahora es costumbre tuvo un pequeño problema con la actitud de su público.

Tomándose un tiempo para hablar entre cada canción en uno de esos momentos el intérprete de “Sorry”, decidió dirigirse al público para calmar los gritos: “Muchachos ¿Pueden hacerme un favor? ¿Pueden relajarse por dos segundos? Estoy como a dos pies de ustedes, puedo escucharlos,” aunque su petición realmente no sirvió de mucho decidió proseguir: “Yo los aprecio y aprecio todo el amor, es increíble, ¿Pero pueden mostrarlo de una manera distinta? Gritar es simplemente tan repugnante.”

El cantante, que no consiguió ningún resultado con su queja, culminó diciendo: “Disfruten las canciones, entonces griten, gritar es genial. Gritar es divertido. Tomen una píldora para calmarse un segundo y escúchenme hablar. Siento que no soy escuchado algunas veces y se vuelve un poco frustrante.”

Hace unos pocos días, rompiendo este patrón, Bieber fue visto jugando fútbol con niños en Londres.

 

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