Maite Arrieta es directora de cultura y turismo de Vive El Hatillo, socióloga de profesión y una enamorada de Caracas. Conversamos con ella con motivo del reciente festival de jazz que ya es una tradición hatillana y con respecto a lo que es realizar actividades de este tipo en Venezuela.

 

Con tanto talento musical que hay en Venezuela, ¿cómo deciden quiénes forman parte del cartel del festival de jazz?

No es una decisión unilateral. Contamos con la productora EBG, quienes son colaboradores máximos en cuanto a la organización del festival, y realizan una curaduría de los artistas que se presentan, entre las personas que ayudan en esta labor se encuentra Rafael Urbina, baterista de Famasloop. Hay artistas que hemos querido tener, pero no se ha podido, por diversas situaciones, como que se encuentren fuera del país; una de las cosas que tratamos de cumplir es no repetir artistas, sino darle oportunidad a otros, y tener distintas visiones del género. A lo largo del año se están recibiendo propuestas.  

 

Nos encontramos ante una Venezuela muy distinta a la del año pasado, se entiende que sean menos los artistas que quieran venir, ¿cómo trabajan la alianza con las embajadas?

Los artistas internacionales vienen de la mano de la embajada. Algunas no pudieron contribuir en el festival de jazz, pero sí para otras actividades que realizamos, como la de Dinamarca para el festival de cine danés. Sin embargo, este año se suma la embajada de Perú, y se integra no solo a la embajada de Estados Unidos sino a la fundación Margot Benacerraf para complementar el festival con un ciclo de cine de jazz.

 

Barquisimeto suspendió su festival de jazz dada la situación socioeconómica, ¿se plantearon hacer lo mismo en El Hatillo?

No. La situación socioeconómica no es excusa para no alcanzar los objetivos que tiene planteado El Hatillo, están ahí y hay que hacer un esfuerzo. Hemos tenido yo no diría “suerte”, sino credibilidad para seguir recibiendo apoyo. Hay una suma de voluntades de los patrocinantes, la alcaldía, la empresa privada. Lamento lo ocurrido con Barquisimeto, ya que han sido aliados.

 

Hay muchos géneros, el jazz quizás es uno de los que menos recibe exposición, ¿por qué siguen apostando a él?

Es identidad hatillana. Cuando las políticas públicas son buenas hay que darles continuidad. Este fue un festival que se suspendió por, no sé, 8 años y al nosotros llegar a la gestión se nos pidió retomar el festival. El Hatillo pedía jazz, es un género que tiene vigencia dentro de la cultura y tratamos de escuchar a la comunidad. Pasa con el joropo tuyero, es un género muy hatillano, porque limitamos con los Valles del Tuy. Por eso tuvimos a Rafa Pino y Edward Ramírez tocando joropo tuyero en versión jazz, que es una de las ventajas del jazz, es un género muy flexible, y tenemos estas cosas, que quizás no sean los géneros más comerciales pero son parte de la cultura hatillana.

 

¿Qué los motiva a seguir creando espacios de cultura y deporte en un país con tantas dificultades?

Promover el encuentro ciudadano. Tenemos un plan estratégico que fue creado con los actores turísticos, culturales y deportivos del municipio. Es un sentir de la comunidad que se expresa en una gestión local. El Hatillo tiene muchísimos dones que potenciar, como las zonas naturales, las cuevas del indio, la caminería de Los Paulinos, toda la zona rural y eso hay que aprovecharlo. El anfiteatro es un espacio para diferentes actividades. El objetivo es que la cultura no sea solo expresión, sino que la gente visite el pueblo. Se han creado espacios como el centro Vive El Hatillo de Los Naranjos, donde se va a realizar el ciclo de cine danés. Buscamos apostar por el turismo y el deporte como forma de desarrollo sostenible del municipio, lo cual permite que la comunidad pueda trabajar aquí, no tenga que salir. Los actores culturales son los que dan dinamismo a las actividades y al final son los beneficiados.  

Creamos turismo cultural con énfasis en las tradiciones y la filosofía del hatillano. Quizás montar un festival de rock iría en contra de la hatillanidad.

 

Como directora de turismo y cultura, ¿qué te motiva? ¿Qué proyectos te gustaría encaminar? ¿Qué limitaciones sientes que te pone el país?

La visión de integrar y generar tejido social a través de la cultura. Los actores turísticos, culturales y deportivos son agentes de tejido social que fomentan el cambio. La búsqueda de disimular o eliminar las diferencias, que los ciudadanos entiendan que son partícipes. Vive El Hatillo es construir.

 

Ahora como ciudadana, ¿cómo te gustaría vivir la ciudad? ¿Qué te gustaría estuviese pasando todos los fines de semana?

Tengo la suerte de precisamente hacer vivir el Hatillo como queremos que sea, los espacios públicos, la cultura, la tradición. En Vive El Hatillo hemos implementado las redes sociales como una plataforma comunicacional para mostrar lo que se está haciendo. Caracas es una ciudad maravillosa con rincones increíbles, por supuesto hay iniciativas afectadas, pero hay todo un patrimonio por redescubrir. Yo creo que los ciudadanos nos ponemos nuestras propias barreras.

Yo vivo la ciudad como a mí me gusta, y me gusta enorgullecerme de la ciudad, de que El Hatillo tenga la primera planta hidroeléctrica de Latinoamérica, de que las esquinas de Caracas son las únicas que tienen esos nombres tan particulares con una historia, que el Parque del Este esté diseñado por Roberto Burle. Ahora hay muchos recorridos culturales, turísticos y eso es bueno.

 

¿Qué ciudades o instituciones sientes que son una referencia para la Caracas “ideal”? Piensa que tienes el súper poder de trasladar lo mejor de otros lugares hasta acá, ¿qué tomarías?

Nuestra propia Caracas es ideal, creo que lo que debemos es encontrarla. Quizás uno podría pensar en Barcelona, Berlín después de la II Guerra Mundial, o ejemplos más cercanos como Bogotá o Medellín, pero lo que hay que tomar de ellos es que ellos mismos han sabido hacia donde quieren ir. Eso es lo que hay que hacer en Caracas, direccionarla a la ciudad que queremos construir. Hubo un proyecto de la alcaldía metropolitana, de Caracas 20/20, en el que se plantearon los objetivos para trabajar en conjunto. Eso es lo que nos va a dar la Caracas ideal.

 

¿Cuáles son las actividades que desarrollan en el municipio que les generan más satisfacción?

La conexión con los actores culturales, deportivos y turísticos. Es tan válido vivir el festival de jazz como el homenaje a Santa Rosalía de Palermo, patrona del pueblo, no perder la visión e identidad de El Hatillo. Por lo menos este año fue un gusto ver a los vecinos disfrutar del festival, porque son ellos los que organizan los eventos como los de la Cruz de Mayo. Es emocionante que también estén ahí para los eventos que organizamos nosotros.

 

¿Han contemplado o han realizado actividades en las que se involucren varios municipios de la Gran Caracas?

Trabajamos con la red estadal y metropolitana, en eventos como el aniversario de Caracas. Trabajamos con Baruta, nuestros vecinos, y en general se busca estar en contacto. La cultura no es egoísta porque uno se contenta de que las cosas buenas pasen.

 

¿Qué otras actividades podemos esperar de El Hatillo en los próximos meses?

Con Sabor Hatillano tenemos un encuentro mensual, que este mes corresponde a los golfeados. Vamos a tener el Avethon de Caracas el 16/10, un recorrido de observación de aves, el festival de Blues en conjunto con la embajada de Estados Unidos, el Zombie Exquisito, con exposiciones y talleres sobre cómics, la celebración del día de los muertos con catrinas y demás en la Plaza Bolívar, el festival de video arte con Nodo Ccs, el ciclo de cine danés. En noviembre el mes de la fotografía junto a la Alianza Francesa. También el ya acostumbrado evento con El Pregón de la Navidad, que este año será el Profesor Briceño, el Calvario a puertas abiertas y, como siempre, la fiesta de fin de año que este año tendrá agrupaciones musicales de El Hatillo.

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