Imágenes cortesía PaixFest

Sería tonto negar la emoción que genera volver a un concierto en la Plaza Alfredo Sadel de Las Mercedes. El lugar es ya uno de los espacios claves de la música nacional sirviendo como hogar para piezas importantes de nuestra escena alternativa como el Union Rock Show, los conciertos de Música Sin Mordaza o las presentaciones de La Vida Bohème la convirtieron en un ícono del rock local, pero la crisis había hecho que el espacio dejará de ser usado para conciertos.

De allí que el anuncio del Paix Festival y su ubicación generara un poco de nostalgia. Un gran festival, con todo lo que implica en términos de producción y montaje en un lugar histórico para la música de la ciudad.

El cartel del festival estaba dividido de manera inteligente: El viernes fue un día de proyectos emergentes con Goe, Lolita de Sola y Gran Radio Riviera tomando la tarima junto a Ventetu, el sábado Tripland, Jhoabeat, La Provisional, Alfredo Naranjo y Desorden Público ocuparon sus puestos y el domingo Temperados, Adicorock, La Séptima Bohemia, A Lo Flamenco y los icónicos Aditus fueron los encargados de la música en vivo. Todos presentados por Lorenzo Martínez quién se ha vuelto uno de los host más importantes de la escena alternativa y que además presentó a la disquera Ditto Music famosa por llevar a Ed Sheeran y que empieza operaciones en Venezuela. Ditto es una compañía encargada de la distribución de la música en el mundo digital y su presencia en el país puede ser útil para internacionalizar a los proyectos locales, de momento cuentan con Desorden Público en sus filas.

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Aunque no tuve la oportunidad de ir todos los días el sábado no poda dejar de acercarme a la Alfredo Sadel. La oportunidad no solo de ver de nuevo en vivo a Desorden sino de hacerlo en una tarima de ese tamaño y en un espacio como la Sadel no se me iba a escapar en medio de esta crisis.

La apertura estuvo a manos de Tripland, tiene sentido si consideramos que eran los más nuevos del cartel de ese día, aunque el grupo sigue en proceso de crecimiento y acaban de cambiar su sonido con su disco ‘Efecto camaleón’, saben crear una conexión palpable con el público saltando de sus temas más funk como “Regresa hoy” a las canciones de blues que caracterizaban sus discos anteriores entre ellas “Carne a la parrilla”.


El show de Jhoabeat se ha vuelto poco a poco uno de los más llamativos del país. Acompañado por Giselle Brito, la otra mitad de Chiraka Sound, un teclado y un bajo el nacido en Puerto Cabello creó un ambiente festivo que le permitió presentar varios de sus temas incluido su próximo sencillo “Suave”.

La combinación de rock progresivo y jazz de La Provisional cambió el ritmo de la velada. El grupo repasó las canciones de su disco de 2017 ‘Estación espacial Caracas’ caminando con facilidad la siempre complicada línea entre lo bailable y lo psicodélico, donde decidieron construir su estilo.


El ambiente cambió radicalmente cuando Alfredo Naranjo y su Guajeo tomaron la tarima. Por un lado ya había más gente en la plaza que se fue llenando a cuenta gotas durante el día, y al mismo tiempo el cambio radical de género fue bien recibido por la mayoría de los presentes. Parejas bailando, rockeros moviendo sus pies y alguno que otro círculo sirvieron para mostrar que el grupo liderado por Naranjo sabe manejar las armas que les dio el Caribe.

Finalmente Desorden Público tomó la tarima con su ska rebelde y no perdieron el tiempo. Luego de abrir con “A mi me gusta el desorden” la banda repasó algunos de sus grandes éxitos, “Combate”, “Valle de balas”, y la icónica “Allá cayó” junto a temas más recientes como “Los que se quedan, los que se van” y “Todo está muy normal”. El grupo se retiró un momento de tarima y volvió vestido con su clásica corbata y camisa blanca  para celebrar los 33 años de su debut homónimo interpretando “Mal aliento”, “Zapatos resbalosos” y la explosiva “Políticos paralíticos” durante la cual Horacio y Caplis aprovecharon para dar su opinión sobre el gobierno de Maduro, al que describieron como incompetente e hipócrita. Cuando el grupo cerró con “Tiembla” era difícil negar la sensación de catarsis creada por la banda, en medio de la crisis su música se dibujó como un bálsamo necesario para enfrentar nuestro caos cotidiano.


Eventos como el Paix son cada vez más escasos, especialmente para quienes nos negamos a pasearnos por espacios como el Festival El Convite, financiado por un dinero público que tiene otras prioridades, por lo que no queda sino agradecer aún con el precio de las entradas la realización del Paix. Ojala la inversión sirva que se repita más pronto que tarde y con un cartel aún más grande.  
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