El mundo de la música se despide de Rick Davies, cofundador de Supertramp, quien falleció el sábado 6 de septiembre tras luchar contra el mieloma múltiple durante más de una década.
Davies, nacido en Swindon, Inglaterra, en 1944, descubrió su vocación musical a muy temprana edad al escuchar a Gene Krupa y su tema Drummin’ Man, un antecedente que despertó una pasión de por vida por el jazz, el blues y el rock’n’roll.
Como compositor y cantante junto a su compañero Roger Hodgson, Davies dio voz al piano a las canciones más icónicas de la banda, dejando una huella indeleble en la historia del rock.
Su estilo, caracterizado por voces soulful y un inconfundible manejo del Wurlitzer, se convirtió en la columna vertebral del sonido de Supertramp, logrando un equilibrio entre sofisticación musical y accesibilidad popular. Más allá del escenario, Davies era reconocido por su calidez, su resistencia ante la adversidad y su dedicación a su esposa Sue, con quien compartió más de cinco décadas de vida.
A pesar de los distintos desafíos de salud que le Impidieron continuar con las giras de Supertramp, Davies encontró otras formas de continuar haciendo música, deleitando al público con presentaciones junto a sus amigos de la ciudad en el proyecto Ricky and the Rockets. Su legado musical, plagado de himnos y melodías imborrables, sigue inspirando a generaciones de artistas y aficionados.
La noticia de su partida llega como un recordatorio de que gran música puede trascender el tiempo. Las canciones de Davies y la visión artística de Supertramp continúan vivas, recordando que, aunque los artistas ya no estén, su influencia perdura en cada acorde que interpretan los nuevos músicos y en el recuerdo de millones de oyentes.