El 10 de noviembre del 2016 se cumplen 30 años del lanzamiento de ‘Signos’, uno de los discos más importantes de rock latinoamericano y, según numerosos críticos, uno de los mejores de toda la carrera de Soda Stereo.

Precedido por trascendentes discos como ‘Soda Stereo’ y ‘Nada personal’, ‘Signos’ demuestra a través de su sonido una evolución artística en la agrupación. Y a pesar de que al momento de llegar al estudio a grabar Cerati apenas contaba con dos composiciones a la mano, lo cual pudo haber llevado el álbum directo al fracaso, terminó llegando un momento de iluminación divina y “de un tirón” escribió el resto del álbum, que el mismo Gustavo tilda de “uno de nuestros discos más profundos, quizás porque no la estábamos pasando bien”.

‘Signos’ fue para la época un disco que consiguió quebrar varios paradigmas, convirtiendo a Soda en unos de los primeros latinoamericanos en importar sonidos y plasmar en su música influencias de agrupaciones de new wave y post-punk como The Cure o Joy Division.

Este álbum es también cuna de importantes hits que perseguirían a la banda argentina por el resto de su carrera, como “Persiana americana” y “Signos”, siendo la primera una especie de himno voyerista de pop rock latinoamericano, y la segunda una composición erótica que consigue el éxito al intentar hablar meramente a través de imágenes, convirtiendo la canción en todo un viaje sensorial.

De hecho, esta idea del uso de imágenes a nivel lírico es una tendencia que recorre todo el álbum, y que definió el estilo de composición de Cerati para lo que sería el resto de su carrera. Lo adicional y muy especial que tiene ‘Signos’ es que mientras en las letras se desvían a maneras más metafóricas y visuales, musicalmente es perfectamente pop, lo que hace que las letras calen en la memoria sin uno siquiera darse cuenta.

Es un disco bastante romántico, en un sentido tanto sexual como emocional. “Tu misteriosa forma me lastimará / pero a cada segundo estaré más cerca”, narra en “El rito”, demostrando la conjunción de estas dos visiones del amor, que en la mayoría de los casos termina convirtiéndose en obsesión. Pero también hay temas que hiperbolizan la metáfora sin perder ese hilo, como “En camino”, un confuso viaje entre almas y cuerpos.

Este disco no es sólo importantísimo para la historia del rock latinoamericano, sino que marcó un hito y un nuevo punto de partida para la agrupación, donde se decidieron por desarrollar más su sonido, dejando claro a través de esta madurez estética que no eran unos novatos, sino unos tipos estudiados, que no pretendían hacer de su música un producto más que complaciera a un público y unos gustos efímeros, sino que fuera más allá, con un concepto y una exploración que logró que trascendiera a través de las décadas.

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