El rapero originario de la ciudad aragὓeña de Maracay, Akapellah, ha estado últimamente sumergido en una serie de polémicas debido a los nuevos temas que está publicando como también debido a las respuestas y comunicados que ha difundido en forma de respuesta a los comentarios y críticas de sus seguidores.

Pero, ¿qué está pasando con Akapellah?, ¿por qué de repente uno de los raperos más queridos y seguidos de la movida venezolana está siendo señalado y apuntado por miles?, ¿está Akapellah equivocado? O ¿son los seguidores quienes están dejándose llevar por la estrechez de mente y por un deseo de purismo sin sentido?

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Antes de pasar a responder las preguntas previamente expuestas y antes de intentar dar un paseo que ayude a comprender todo el panorama que encierra toda esta polémica, es necesario precisar cuando comenzó todo.

Resumidamente, el inicio del problema ocurrió cuando a principios del mes de septiembre Akapellah recibió un mar de críticas y de mensajes con fuertes reclamos por  su nueva relación con un género tan polémico como famoso: el trap. Al rapero le desagradó enormemente el tono y las señalizaciones que se hacían en su contra y por eso decidió responder con un comunicado que en vez de ayudar, empeoró toda la situación.

Luego intentó remediar todo el hecho con otro comunicado y con una canción, aunque ya el incendió estaba esparcido. Desde ese momento, todo lo relacionado al artista se ha visto sacudido por dos visiones: Los seguidores fieles que lo apoyan a pesar de todo y los nuevos haters que no se les escapa ni una para criticarlo.

Ahora veamos,

Akapellah es un hombre como cualquiera y por ende se equivoca y comete errores. El primer comunicado que publicó fue sin duda una desfachatez y una gran abofeteada para los millones de personas que lo siguen desde que hacía freestyle en las plazas del país. Sin embargo, los artistas sufren de una gran sensibilidad y por eso en momentos de ira pueden llegar a cometer todo tipo de estupideces.

Con eso no intento justificar lo que este cantante expresó en el comunicado, ya que su mensaje y la forma en que lo dijo, como él mismo aceptó luego, estuvo mal; no obstante un hombre no se debe juzgar por un solo hecho, ni un artista se debe evaluar por una sola faceta.

Akapellah se ha unido al mundo del trap y duélale a quien le duela eso es una realidad. El autor de “La vida es un freestyle” ya no solo le apuesta al bombo y caja clásico, sino que ahora está incursionando muy seriamente en esta corriente musical que no solo está desplazando al rap, sino que está llenando a los parlantes del país de letras más retorcidas e incluso más vacías que las del reggaetón.

Es así, a mí tampoco me agrada que Akapellah esté haciendo trap, sin embargo ese es su problema y como artista él tiene el derecho de experimentar todo lo que quiera, así como yo también tengo el derecho de dejar de escucharlo o de escuchar solo algunos de sus temas. Las críticas mal sanas y el señalamiento lleno de ira no lograrán que un artista cambie, solo lograrán amargar el entorno y empobrecer la relación artista/público.

Además, el negro Pedro Alías no está haciendo solo trap, ni tampoco ha abandonado definitivamente el rap clásico. Como se vio luego del incidente, Akapellah publicó “Réplica”, con la que dejaba bien claro que no es un artista de un solo género. De igual manera, incluso en el trap Akapella siguen manteniendo un nivel lirical callejero y rudo, pero también analítico y consciente.

Todos los artistas tienen derecho a experimentar y a probar nuevos caminos. No tienen derecho a menospreciar al público ni a tratarlos como inferiores, sin embargo, también tienen el derecho e incluso el deber, como figuras públicas, de reivindicarse.

Ya veremos que traerá el viento…

 

 

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