El cantante argentino Joan Schmidt, ha compartido su más reciente sencillo titulado Las Palabras, disponible en las plataformas musicales.

El single, primer adelanto de su inminente álbum Un jardín de un vago rosa, llega a la carrera de este músico y compositor porteño como una declaración de principios disfrazada de canción íntima.

Arpegios desestructurados que parecen buscar su forma mientras suenan, un pulso de jazz que no lleva a ninguna parte concreta — y que por eso lleva a todas — y una voz que oscila entre el susurro y algo más profundo, como si hablara desde el fondo de un pozo con buena acústica.

Schmidt empezó a dejar huellas en 2018 con Monte, un single solista que ya insinuaba la dirección. Desde 2019 trabaja con el productor Julián Maidana, esa clase de sociedad que define sonidos: Al mismo tiempo, KIEV, La muerte de las miradas. A fines de 2023 llegó El último espacio vacío, su primer álbum de estudio, que funcionó menos como un debut y más como la confirmación de algo que ya se sabía. En 2025 presentó Sesión en Una Casa Enorme, un material audiovisual donde las canciones del álbum mutaron en formato banda, como si quisiera probar que lo que existe en el disco también respira en vivo.

Las Palabras nació como el primer trazo de Un jardín de un vago rosa, co-producido junto a Fabrizio Calabrese. En la sala de ensayo estuvieron Proyecto Gómez Casa en batería y Ramiro Rodríguez Goitia en bajo; Schmidt tomó el resto — voz, guitarras, sintetizadores, arreglos — con la concentración silenciosa de quien sabe que hay cosas que no se pueden explicar, solo construir.

Lo que construyó es una canción que funciona como umbral. Se para exactamente donde el lenguaje se rinde y empieza lo que el lenguaje no puede hacer. Sentir. Presenciar. Quedarse quieto mientras algo pasa.

En un momento donde todo compite por volverse explicable, catalogable, posteable en tres segundos, hay algo casi radical en una canción que propone lo contrario. Las Palabras no te explica nada. Te lleva a un lugar donde ya no hace falta.

‘El punto donde las palabras se quedan sin recursos para narrar lo que deberían narrar, y solo nos queda sentir y presenciar’, dijo Joan Schmidt sobre el concepto de la canción.