El K-pop consolidó su posición global durante la edición número 52 de los American Music Awards celebrada en el MGM Grand Garden Arena de Las Vegas.
Lograron obtener 11 galardones y triunfando en la totalidad de las categorías donde competían exponentes o producciones vinculadas al género.
Al tratarse de un certamen cuyos resultados dependen directamente del rendimiento comercial, las reproducciones en plataformas, las ventas y el voto del público, los observadores de la industria interpretaron este éxito masivo como una muestra contundente del poder de convocatoria que retiene el movimiento.
BTS se alzó como el principal protagonista de la jornada al recibir el premio a artista del año, la máxima distinción de la ceremonia. El grupo surcoreano también obtuvo los reconocimientos a mejor artista masculino de K-pop y canción del verano gracias a su sencillo Swim. Este triunfo ocurre poco después del lanzamiento de su quinto álbum de estudio titulado Arirang, producción que marcó el regreso discográfico de la alineación completa tras culminar sus obligaciones en el servicio militar obligatorio.
La victoria frente a figuras de la industria occidental como Taylor Swift, Bruno Mars, Lady Gaga y Bad Bunny ratificó la vigencia de su impacto en el mercado global.
Por su parte, el grupo global KATSEYE destacó como una de las revelaciones de la noche al adjudicarse las categorías de nuevo artista del año, artista pop revelación y mejor video musical por su tema Gnarly, además de presentarse en vivo durante la gala.

La presencia del género en las categorías generales también se vio impulsada por el largometraje de Netflix KPop Demon Hunters. Golden, la pieza principal de la agrupación ficticia Huntrix e interpretada por Rei Ami y Ejae, se llevó el galardón a canción del año, mejor interpretación vocal y mejor canción pop, mientras que la producción audiovisual obtuvo el premio a mejor banda sonora.
Asimismo, TWICE sumó un nuevo logro internacional a su trayectoria al ganar como mejor artista femenina de K-pop.
Los especialistas señalan que estos resultados evidencian que las agrupaciones surcoreanas ya no compiten únicamente en apartados exclusivos de su género, sino que disputan los espacios principales de la música comercial contemporánea.
Este desempeño en los certámenes norteamericanos genera expectativas respecto a las futuras consideraciones en próximas premiaciones de la industria.