Madrid es una madre adoptiva. Después de dos años viviendo en la ciudad, no es fácil notar que la mayoría de quienes la habitan vienen de otros lugares de España o el mundo, es parte de la belleza de la capital española, es parte de lo que le da su identidad: la mayoría de sus hijos son adoptivos, y quienes nacieron aquí, no pueden evitar la influencia de sus hermanos de otros lugares del mundo. 

Uno de esos hijos “biológicos” es Antón Álvarez Alfaro. El rapero madrileño, mejor conocido como C. Tangana, tenía un tiempo siendo una de las figuras más populares y controversiales de la música urbana en España. Si bien el éxito de algunos de sus temas como Llorando en La Limo o Antes de Morirme lo habían convertido en una de las figuras más populares del mundo la música urbana en Europa, e incluso en uno de los pocos españoles en dejar una marca evidente en los sonidos del reggaetón, al mismo tiempo acusaciones de vendido o de “rapero menor” aparecían en las redes alrededor de su figura. 

Eso empezó a cambiar con los sencillos que Tangana lanzó durante el 2019 y el 2020. Canciones como Un Veneno y Para Repartir daban pistas de un cambio en el trabajo del músico: las canciones dejaban pasar algunas influencias de Latinoamérica, entre ellas el son cubano y el tango. Los sencillos poco a poco apuntaron al lanzamiento de su nuevo más reciente disco El Madrileño, un álbum con el que el músico buscaba señalar su identidad y la de su ciudad.

Pero para traducir musicalmente una identidad como la de Madrid en 2021 es necesario recurrir a los sonidos de Latinoamérica. Salsa, bolero, corrido mexicano, bossa nova, reggaetón, e incluso nuestra particular forma de hacer el rock con el flamenco, la copla y por supuesto el hip hop. Después de todo, si Madrid es una suma de muchos lugares, el sonido de un Madrileño debía ser la suma de muchas culturas.

Para ello el pucho, además de rodearse de eminencias del flamenco, se junta con algunos músicos clave de Latinoamérica. El compositor brasileño Toquinho hace acto de presencia en Comerte Entera, Eliades Ochoa del Buena Vista Social Club se pasea por Muriendo de Envidia, el puertoriqueño Jose Feliciano ayuda a la reinvención de Un Veneno y tanto Jorge Drexler como Andrés Calamaro dan su voz en Nominao y Hong Kong respectivamente, en nombre de los migrantes latinoamericanos en Madrid.

Cada uno de ellos deja su marca en el disco, pero además dejan la marca de su tierra con sonidos que se crearon o se perfeccionaron en ellas. No solo son nombres son una representación necesaria de aquellos que cruzaron el océano buscando algo más de suerte en la capital española. El resultado no solo le da variedad al disco, sino que le da una carga necesaria de honestidad. Lo convierte en una foto del Madrid moderno, de su belleza cosmopolita y de la variedad que ayudan a que sea una de las capitales más vibrantes de Europa.

Lo que C.Tangana no pudo haber predicho es que el disco saldría justo antes de una campaña electoral adelantada en la ciudad. Ahora que se calman las aguas y que los resultados están escritos, parece importante tener un disco que para entenderla, se aferra también a sus inmigrantes. Cuando uno de los partidos que hoy forma parte del gobierno de la ciudad decide mentir en su campaña señalando a los hijos adoptivos de la ciudad –y de España– como un problema, es un pequeño acto de rebeldía que formen parte de este retrato sonoro. 

Cuando termine el año, El Madrileño será parte de muchas de las listas de mejores lanzamientos, y quizás cuando avance el año, haya quien señale al disco por aquello de la apropiación cultural. Pero lo cierto es que el Pucho entendió que Madrid tiene un poco de toda España, y que además, la ciudad se ha llenado de migrantes que han ayudado a que tenga sonidos y colores de todos lados. Para entender a esta Madrid, hay que entender a Latinoamerica. 

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