Desde toda la polémica que generó en el Festival de Sundance, donde la gente se salió de la sala asqueada a menos de 20 minutos de haber empezado, sabía que tenía que ver ‘Swiss Army Man’. Me gusta lo guarro, lo guarro bien hecho, como la alemana ‘Wetlands’, no como todas las de la saga ‘The Human Centipede’.

La dupla de los DANIELS (Dan Kwan y Daniel Scheinert) lo vuelve a hacer en su primer largometraje. Lo que parecía y, en efecto, ES una premisa de locos, se convierte inesperadamente en una metáfora hermosa sobre la amistad más pura de todas: un náufrago (Paul Dano) está a punto de suicidarse en la isla en la que se quedó atascado cuando, de pronto, un cuerpo de un zombie (Daniel Radcliffe) aparece en la orilla de la playa. Se acerca y de pronto comienza a descubrir todos sus poderes especiales, que lo ayudarán en el camino de regreso a casa. El clásico chiste de “propulsión a gas” sobre los pedorros se hace realidad y vemos a Dano sobre el cadáver de Harry Potter (me disculpas, Daniel, eres un actorazo pero siempre serás Harry para el mundo) viajando de regreso en el mar gracias a las flatulencias de este nuevo ser que generó el suficiente interés en él como para no quitarse la vida.

Si de algo no adolece ‘Swiss Army Man’ es de alma. Ambos actores entregan performances más que solventes y dignos de premios, en especial Radcliffe que, en mi opinión, hizo un trabajo alucinante a lo Eddie Redmayne en ‘The Theory of Everything’, solo que con otras limitaciones físicas.

Pero su trabajo va mucho más allá de simplemente actuar, pues sus voces reales forman parte de la alucinante banda sonora, compuesta y producida por Andy Hull y Robert McDowell, cantante y guitarrista, respectivamente, de la genial banda estadounidense Manchester Orchestra.

Básicamente, la labor de Hull y McDowell fue el de tomar las voces de ambos actores y construir un collage entre ambas a base de loops y efectos, mezclarlas con su música original, e integrarlas perfectamente a las tan bien logradas escenas musicales de la película, con un responsable respeto de la diégesis, lo que denota que la película fue perfectamente concebida para que esto pasara así, pues es en parte una dramedia, en parte un filme experimental y en parte un musical. Inclasificable y exquisita.

El soundtrack consta de juegos vocales que terminan armonizando muy bien las tres voces, que cantan sobre los pesares de Hank, el protagonista, y celebra la amistad que termina desarrollando con Manny, su colega zombie que le dio una razón más para vivir. Musicalmente, está en algún sitio entre el post-rock de Sigur Rós, el folk de José González, el buen rollo de Of Monsters And Men y lo que hacen en Manchester Orchestra. Sí, todo eso puede caber en una canción.

Atención con la increíble versión del theme de ‘Jurassic Park’ de John Williams, así como con «Montage» (anótenla al menos para un Oscar por mejor tema original), «Cave Ballad», «History of the Universe», «Cotton Eye Joe» y el intro.

‘Swiss Army Man’ es una película para abrirle la mente y darle una oportunidad. Deja que la banda sonora te guíe y será un gran viaje. Si vas con prejuicios, te vomitarás encima a los 15 minutos. No es accesible para todo el mundo y tienes que darle un tiempo y dejarla respirar si no estás acostumbrado a ver algo demasiado raro. Porque esa es la palabra: es una película rara. Es hermosa. Es atrevida. Y no es similar a nada que hayas visto antes. Pero es rara. Peliculón.

Por cierto, datazo. Lléguense a la página de la película y jueguen un rato con un dummy del personaje de Daniel Radcliffe: www.swissarmyman.com.

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