Hace casi 10 años, Justin Vernon se lanzó al estrellato, sin querer. Su álbum ‘For Emma, Forever Ago’ revolucionó el mundo de los corazones rotos con sus desoladoras baladas de folk acústico. Para componer y grabar ese álbum, Vernon se encerró a sí mismo en una cabaña en medio del bosque, tratando de huir de su despecho, pero drenándolo en una de las producciones musicales más bellas de la última década.

Cuatro años más tarde, con ‘Bon Iver, Bon Iver’, Vernon habló sobre su necesidad de ir más allá de la balada con guitarra, de explorar más, e incluyó sintetizadores, vientos y arreglos de cuerdas que concluyeron en un álbum cargado de texturas completamente nuevas, aunque en esencia, muy Bon Iver.

Cinco años y un par de colaboraciones con Kanye West, James Blake y Frank Ocean después, Vernon presenta un nuevo álbum. No tiene nada que ver con guitarras, cabañas o barbas. Es un concepto completamente distinto, que no trata tanto de amor y desamor, sino de temáticas más complejas y existencialistas. Nadie sabía realmente qué esperar cuando Vernon compartió la oscura lista de canciones que componen el álbum, y los primeros dos adelantos.

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Describir esta producción es complicado, pues hay demasiado que abordar. Es sin duda alguna un álbum netamente experimental, donde Vernon hizo todo el trabajo con su voz y un sintetizador, y una mínima intervención de instrumentos orgánicos. Es conceptualmente bastante minimalista, pero empíricamente es quizás el trabajo más complejo y repleto de capas de sonidos y texturas que Vernon ha hecho hasta el momento.

El epítome de este minimalismo es el tema “715 – CRΣΣKS”, una canción donde Vernon experimentó con las posibilidades de hacer un tema totalmente a capella, pero distorsionando su voz hasta un punto donde desprende la organicidad característica de su voz, pero logrando de todas maneras una intimidad y penetración difíciles de igualar. Pero la versatilidad de Vernon queda demostrada cuando pasa de temas tan sencillos como este a composiciones tan complejas y difíciles de procesar como “10 d E A T h b R E a s T ⚄ ⚄” o “21 M♢♢N WATER”, y hasta “33 GOD”, que además incluye una colaboración de Kanye West, cuya música es sin duda una enorme fuente de inspiración para este álbum.

Escuchando desde el inicio, pareciera ser que “29 #Strafford APTS” es el tema donde Vernon deja de negarse a sus orígenes, ofreciendo una bellísima balada de guitarra donde tiene esta especie de lucha interna que representa jugando con los canales de audio: mientras un lado te dice que hay esperanza y que te aferres, el otro te dice que lo dejes ir y sueltes.

El álbum está repleto de tesoros líricos como este, siendo uno de los más memorables su canción de cierre “00000 Million”, donde concluye que, si le hace daño, lo deja entrar, aludiendo a esta manera de procesar el mundo de algunas personas, donde lo que duele es lo que realmente vale la pena.

“22 (OVER S∞∞N)” fue el primer sencillo que se reveló, es también la canción que abre el disco, y bajo mi propio riesgo, afirmo que es la canción definitoria del disco. Fue de hecho la primera canción que se compuso, y la responsable de que el álbum naciera. Tiene dos interpretaciones, dependiendo del ángulo desde donde se le observe. La primera es sobre la lucidez que se requiere para aceptar que una situación, por hermosa que sea, por mucho que la estemos disfrutando, puede acabarse en cualquier momento, y debemos mantenernos con los pies en la tierra para asumir con sensatez ese momento. La segunda interpretación es la del detrás de cámaras, donde Vernon se encontraba en una depresión tan profunda y dañina, sufriendo de ansiedad y ataques de pánicos, hasta que apareció en su cabeza este mantra, “it might be over soon”. El sufrimiento y la ansiedad podrían acabar pronto. La sensación de estar abrumado podría terminar pronto. Amó esta idea y se aferró a ella para dar inicio a un giro en su carrera.

Precisamente, lo que lo tenía en este vórtice emocional que le hizo incluso iniciar un tratamiento médico con un psiquiatra, fue lo alto que llegó su carrera. Él realmente nunca se preparó para eso, y nunca lo quiso. Tanta exposición terminó acabando con sus nervios. Por eso pasó tanto tiempo sin hacer ningún lanzamiento, recurriendo una vez más al aislamiento, organizando un viaje para él solo a las islas griegas, experiencia que recuerda con desprecio. Pero esa rebeldía, esas ganas de alejarse de las presiones sociales, fueron las que dieron origen a ‘22, A Million’, pues Vernon tomó la decisión de darle la espalda a lo que conocía y lo que la gente esperaba de él para satisfacerse a él mismo. Y quiera o no, el resultado final es impresionante. Es tan puro y real que no se asemeja a nada, y aún así muchos nos sentimos identificados y aludidos.

Bon Iver - '22, A Million'
Bon Iver atravesó una mutación que resultó en su trabajo más brillante hasta el momento.
5.0Nota Final
Puntuación de los lectores 5 Votos

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