El nuevo sencillo de Lucía Alegría, Mar del Plata, se mueve en una zona precisa: la del recuerdo que insiste incluso cuando la historia ya terminó. Con una narrativa íntima y una producción contenida, la canción construye un relato donde el viaje no es geográfico, sino emocional.
Con la participación especial de Miguel Siso, el tema propone un cruce poco complaciente entre lo íntimo y lo instrumental. El cuatro, lejos de quedarse en lo tradicional, aparece como un elemento narrativo que respira dentro de la canción, aportando texturas que dialogan con una producción contemporánea y envolvente.
Desde sus primeros segundos,una escena hablada que evoca la ligereza de un recuerdo compartido, la canción instala una tensión: lo que fue y lo que ya no está. Luego, el viaje se transforma. Lucía abre una ruta emocional donde el paisaje cambia, pero la ausencia permanece intacta.
Compuesta por Lucía Yanes Benchimol junto a Josh Tampico, quien también firma la producción, grabación, mezcla y masterización, Mar del Plata se construye como una pieza de capas: hay una narrativa lírica que habla del duelo amoroso sin dramatismo excesivo, y una arquitectura sonora que apuesta por la atmósfera antes que por el golpe inmediato.
El imaginario que propone el tema (“fantasmas que bailan, paisajes que mutan, recuerdos en rojo escarlata”) refuerza esa idea de tránsito emocional. No es una canción sobre el final, sino sobre el momento en que entendemos que ese final ya ocurrió, aunque todavía no sepamos cómo nombrarlo.
El aporte de Siso termina de expandir ese universo. Su cuatro no ilustra: interviene, tensiona, acompaña. Es, en muchos momentos, la voz que no logra decirse desde la letra.
Con este lanzamiento, previsto entre el cierre del verano y el inicio del otoño, Lucía Alegría sigue consolidando una propuesta artística que no teme a la pausa ni al silencio, y que encuentra en la exploración sonora un camino para narrar lo que muchas veces queda fuera del lenguaje.
La canción llega después de haber publicado Inmortal junto a Ananá.