Estamos Perdidos presenta el videoclip de Corazón de pollo, una pieza audiovisual que expande el universo emocional del single publicado a inicios de este año.
Concebido como un epílogo visual para la canción, el video acompaña el cierre de una etapa en la historia de la banda ecuatoriana, marcada por una serie de lanzamientos independientes que ahora dan paso a una pausa creativa y al proceso de su primer álbum. La pieza traduce en imágenes la fragilidad y la ternura que atraviesan la canción, capturando ese instante suspendido en el que el enamoramiento todavía se vive con absoluta intensidad.
Dirigido por Martina Jarrín, el videoclip se construye alrededor de una historia sencilla: dos adolescentes que atraviesan la experiencia del primer amor. Más que narrar un conflicto, el relato se detiene en las sensaciones que acompañan esa etapa, miradas tímidas, gestos mínimos, silencios compartidos, donde cada emoción parece amplificarse. La elección de locaciones, el ritmo de la edición y el tratamiento del color apuntan a reconstruir esa atmósfera de inocencia y nostalgia que rodea a los amores tempranos.
‘Cuando escuché la canción pensé inmediatamente en el primer amor, en esas edades donde sentimos que todo importa muchísimo y las emociones son muy intensas’, explica Jarrín sobre el proceso creativo. ‘La historia nace de ahí: de cómo se vive ese amor adolescente que tal vez es breve, pero que se queda para siempre en la nostalgia. Todas las decisiones del video, la locación, los actores, el color, trabajan juntas para transmitir esa sensación’.
En lo visual, el video abraza la dulzura y la ingenuidad que atraviesan la letra de la canción. Las imágenes acompañan la dinámica sonora del tema, donde guitarras suaves y melodías delicadas sostienen un retrato de amor cotidiano: besos, arrullos y pequeños gestos que se vuelven enormes cuando se viven por primera vez.
Para la banda, el videoclip también funciona como una especie de despedida simbólica de esa etapa emocional. ‘El storyline es el más carnal que hemos hecho. Marca el inicio y el final de lo que es ser adolescentes obsesivos con el amor y la idealización. Ahora sentimos que todo es más maduro, más crudo y real, pero eso vendrá después. Esta canción es la última romantización de algo que quizá ni siquiera pasa en esta ciudad, y por eso se cuida con tanta inocencia y obsesión’.
Con este lanzamiento, Estamos Perdidos continúa cerrando el ciclo de singles que acompañó sus primeros años como banda.
Mientras Corazón de pollo permanece como un gesto íntimo dentro de su catálogo, el proyecto ya se encuentra enfocado en la creación de su primer álbum de estudio, previsto para 2026, una etapa que promete expandir la identidad sonora y emocional que el grupo ha venido construyendo desde Quito hacia nuevos territorios.