La cantautora dominicana Letón Pé estrenó No Para, el último sencillo previo al estreno de su álbum debut GOLOSA, el 26 de febrero.

No Para es un retrato grotesco, irónico y deliberadamente exagerado de la obsesión por la productividad, la cultura del rendimiento y del cansancio elevado a virtud. Entre versos que proclaman ‘lo que quiero es money, en olla no es funny’ y ‘se levanta a las 6am., joseando tu siempre la ves, y no para hasta que se duerme’, dejando claro que ‘dormir’ no implica descanso sino el punto de quiebre.

La canción se mueve en una tensión permanente entre el deseo de lograrlo todo a cualquier precio y el admitir que ese precio nos termina desgarrando y que, al final, lo que más se anhela es un estado de sosiego.

Con un tono satírico, Letón se burla de sus propios excesos y expone cómo el sistema la devora, dejando implícitamente al descubierto aquel desgaste emocional que esa lógica impone.

Como último sencillo antes del estreno de su álbum debut, No Para funciona como una sátira afilada: puede parecer materialista y desmedida, pero en el fondo es una crítica lúdica a una sociedad que aplaude el agotamiento mientras lo llama éxito.

No Para juega con personajes, cambios de tono y versiones fragmentadas de la propia artista, incluso sampleando una carcajada real como parte del arreglo, y así abordar cómo el esfuerzo extremo roza lo absurdo, lo macabro y lo delirante. Producida por Julián Bernal (Elsa y Elmar, Kali Uchis, Princesa Alba, Cuco, Sebastián Yatra) al igual que el resto de su álbum debut.

La canción cuenta con elementos de club, latin house, y hasta el soca, articulados desde la mezcla y fusión que siempre ha definido el sonido de Letón Pé.

No Para llega acompañado de un impactante video musical protagonizado por Letón Pé, donde ella se multiplica en versiones de sí misma. Distintos personajes conviven en escena como síntomas de una misma obsesión: la mujer corporativa impecable, la líder creativa en control absoluto, la figura aspiracional casi de certamen, exagerada y ligeramente desbordada, y finalmente una versión más abatida, absorbida por el exceso y el desgaste.

Dirigido por Leimy de la Rosa, el video apuesta por una narrativa performática donde el cuerpo, la actitud y la repetición construyen sentido. La dirección creativa de Eric Álvarez y una edición dinámica y contemporánea refuerzan esa sensación de ritmo incesante, fragmentación y saturación, acompañando del pulso imparable de la canción.

La canción llega después de haber compartido Granada.