Fernanda Rojas, más conocida como la niña brava, ha compartido su primer EP homónimo, disponible en las plataformas musicales.
Aunque no es una niña y tampoco está brava, apropiándose de la ingenuidad de quien apenas acaba de llegar al mundo, Fernanda se introduce en la música con este nuevo EP.
Influenciada tanto por lo indie/pop como por lo folk, su música habita un espacio fronterizo donde los límites entre lo personal y lo universal se hacen borrosos y la labor de identificarla con una sola etiqueta musical se hace compleja.
Rojas siempre se ha apoyado en la música no sólo como vehículo de expresión sino también como forma de diversión. Como jugando, empezó curiosamente a escribir canciones: tarareando melodías y transformando trozos de poesía escrita en sus diarios y notas sueltas en su teléfono en música y letras. Autodidacta, rápidamente conectó con productores e instrumentalistas y poco a poco empezó a encontrar su propia voz. Finalmente no “brava” sino valiente, en 2025 nos comparte su trayectoria.
Atravesada en los últimos años por una mudanza desde Madrid hasta Miami, Rojas se llevó sus temas en la maleta. Sus demos ya contaban con retoques del músico venezolano Jonacho Benítez. Apenas llega a Miami, Rojas conoce a Italo Pizzolante (Americania) y a Luis Otamendi, con quienes comparte las primeras versiones de sus canciones.
De forma orgánica, Pizzolante y Otamendi se sumaron al proyecto ofreciéndole consejos y acordes. Juntos maduraron la composición y produjeron el rico tejido de sonidos que figuran en el EP, guiados por la intuición de Rojas. La prioridad desde el principio fue conservar la honestidad de las versiones originales de cada tema.
En diciembre de 2024 grabaron juntos en Lake House Studios (Florida, USA). La mezcla la hizo Carlos Imperatori (Custom Studios, Miami).
La niña brava quiere ser valiente, quiere aprender, quiere crecer. Es una persona que se hace preguntas y busca con interés las respuestas dentro de sí misma. Con el álbum, Rojas logró catalizar sus propios sentimientos – sobre la música, sobre el amor y sobre su amor por la música. Y cuenta que el proceso ha estado lleno de momentos déjà-vu—esos que nos hacen entender que estamos exactamente donde tenemos que estar, haciendo exactamente lo que tenemos que estar haciendo.