El día de ayer la humanidad quedó en shock. Un incendio, a todas luces accidental, amenazó con destruir una de las obras artísticas más importantes de la historia: La catedral de Notre Dame en París.

Vale decir que a pesar de los daños colosales y la pérdida de vitrales invaluables con siglos de antigüedad la estructura de la catedral, sus tesoros religiosos y las obras de arte alojadas en el templo pudieron ser salvadas. Sin embargo nos hace pensar en la importancia de cuidar y preservar el arte para nuevas generaciones.

El Internet nos ha ayudado a dar pasos importantes en esta vía. A pesar de que no todos podemos viajar a los grandes museos la mayoría hemos visto al Guernica de Picasso o la Mona Lisa de Da Vinci. Del mismo modo las imágenes de la Capilla Sixtina o de la misma Notre Dame han sido vistas y estudiadas en todo el planeta. Las versiones digitales no son reemplazo para las piezas originales, pero pueden durar más tiempo y ser vistas por un público más grande.

En la música no es la excepción. Spotify y Youtube han hecho más accesibles discos clásicos así como icónicas presentaciones en vivo, que se han podido guardar para la posteridad. Nunca ha sido tan fácil escuchar un disco o un tema clásico como lo es en la actualidad, eso incluye a la música hecha en casa que ahora podemos conseguir en Youtube sin tantos problemas como antes.

Sin embargo los accidentes ocurren, quizás el ejemplo más reciente fue la pérdida de canciones de My Space. Un archivo importante que incluirá demos y primeras grabaciones de artistas como los Arctic Monkeys y La Vida Bohème se creyó perdido por varios días, y hubiese significado un importante hueco en la historia del pop.

A pesar de todo al ver las imágenes de hoy de la catedral de Notre Dame es difícil no sentir que no se ha hecho lo suficiente. Aunque finalmente no fue más que un ardid cultural quizás el concierto virtual de Marshmello en Fornite sirva como base para una buena idea. Sería importante seguir apostando por la tecnología y guardar espacios en formato digital, la tecnología cada vez más accesible de realidad virtual puede permitir que exposiciones de espacios como la icónica catedral de Notre Dame sean accesibles a quienes no puede acercarse. Es difícil no imaginarse bibliotecas públicas con exposiciones de espacios arquitectónicos importantes, recreados en el Oculus Rift o el Playstation VR. Lo mismo se podría hacer con eventos culturales como el Festival de Woodstock o el Live Aid, nada reemplazará el estar en esos lugares en el momento correcto, pero es una manera de preservar ese instante.

Los libros, son otra pieza cultural importante que pueden servirse de protección digital. Trabajos históricos han sido transcritos en formato digital. Inclusive hoy el trabajo de maestros como Víctor Hugo, Dumas, Cervantes o Shakespeare pueden ser conseguidos en formato digital. Esto da una facilidad importante para lectores de todos lados del mundo, historia, ficción y un innumerable número de obras están al alcance de un click.

Lo que debemos aprender del desastre de Notre Dame es la fragilidad incluso de nuestros mayores monumentos, y de lo importante que es tenerla en cuenta al pensar en las próximas generaciones, también en la música.

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