Viajar por los grupos olvidados de la escena alternativa venezolana se ha vuelto una de las partes favoritas de nuestra semana. La tradición rockera del país es bastante compleja, llena de falsos inicios y pequeñas explosiones que al pasar dejan documentos sonoros interesantes como el disco de 2009 de La Leche ‘45’.

El disco es una especie de misterio en la escena. Aunque fue lanzado en 2009 en realidad la grabación fue realizada en los 90, pero es complejo conseguir información exacta de su grabación más allá de los miembros de la banda: El vocalista Rafael «Chesi» Álvarez, el bajista Pablo Martínez, el guitarrista Miguel “El Chacal” Carrasco y el baterista Andrés Lar además que la mezcla estuvo a cargo de Rafael Cadavieco, conocido por su trabajo con Zapato 3 y uno de los productores más respetados de la escena alternativa aún en la actualidad.

Pero lo que si no es un misterio es por que es un disco tan llamativo. Desde que inicia con la explosión de surf rock “Phantomas” antes de trabajar sonidos más directamente punk en “Frank Black” la voz de Álvarez está tan distorsionada como las guitarras, pidiendo básicamente libertad para interpretar su música

Sin embargo velocidad y ganas de hacernos poguear no son las únicas armas del grupo, una línea de bajo sensual y una particular aproximación a la guitarra le dan otra emoción a “Pentotal” antes de construir un ambiente oscuro en la sorpresiva “Carnaval”. Las letras sirven más que nada como compañeras de las búsquedas sonoras de la banda, pero saben cómo utilizar la voz para sacar la reacción que esperan de la gente, desde irá hasta ganas de bailar en público.

Sin embargo los dotes como compositores resaltan en la semi acústica “Piscina” donde la banda nos deja ver un lado más sensible antes de volver al sonido distorsionado que los caracteriza. El punk vuelve en “Milagro” un tema que uno puede imaginar sin demasiados problemas causando destrozos en una plaza de Caracas.

“Marina” marca una importante diferencia en cuanto a las demás canciones por la importancia de la letra que habla de la relación del cantante con una chica que describe como peligrosa. Es también uno de los temas más pop del disco, y podría servir como un hit ahora que lo explícito de las canciones no aleja necesariamente a los djs radiales.

Este lado más pop sigue brillando en “Algún día” donde las guitarras parecen más una invitación a disfrutar con la banda que el quejido distorsionado que representan en otros momentos del disco. La producción de Cadavieco brilla sin embargo en “Amortiguar” donde las guitarras brillan con una potencia particular.


“Adiós” es otro tema que pudo ser un sencillo, la línea de bajo y la voz de Alvarez son aquí particularmente accesibles y el tema se construye poco a poco aumentando el tempo para crear una improbable sensación de melancolía.

El cierre empieza en “Ace” un tema donde por dos minutos el vocalista despotrica contra una relación que claramente termino mal, de allí salta a la más pegajosa “Pesadilla” aunque el tono lírico no parece variar, una canción que no oculta su tono nihilista pero no por eso es fácil sacar de tu cabeza. “Bala de plata” cierra el disco con un ritmo de bajo que bien podría salir de una banda de blues y que colorea todo el instrumental.

La Leche es un grupo de culto por su olfato para saber lo que pide una canción, en ocasiones gritos y guitarras oscuras y por otros momentos puro azúcar concentrado en forma de punk. Pero ambos momentos los manejan a la perfección, aunque la calidad del audio que suele conseguirse no es la mejor vale la pena darle una vuelta, así sea para lamentar el potencial perdido.

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