Tras su histórica victoria en la 68ª edición de los premios GRAMMY, donde su producción DeBÍ TiRAR MáS FOToS se alzó como el primer álbum íntegramente en español en obtener el galardón a Álbum del Año, Bad Bunny consolidó su estatus de icono global con una presentación legendaria en el Apple Music Super Bowl LX Halftime Show.
Este evento marcó un antes y un después en la industria, siendo el primer solista latino masculino en liderar el espectáculo y el primero en lograr el máximo premio de la Academia y actuar en el Super Bowl en una misma semana, representando un triunfo cultural sin precedentes para la comunidad hispana.
El espectáculo, de 13 minutos de duración, fue concebido como una pieza cinematográfica inmersiva que transformó el estadio en un homenaje vivo a Puerto Rico. La narrativa comenzó entre campos de caña de azúcar, con el artista recorriendo el terreno de juego al ritmo de Tití Me Preguntó, rodeado de estampas de la cotidianidad latina: desde barberías y puestos de tacos hasta boxeadores entrenando. Este recorrido culminó en «La Casita», el ya icónico escenario que emula una fiesta de marquesina boricua. En este espacio comunitario, Bad Bunny estuvo acompañado por figuras de la talla de Karol G, Cardi B, Pedro Pascal y Ronald Acuña Jr., elevando la intimidad del barrio al escenario más grande del planeta.
La energía del show fluyó a través de diversos escenarios temáticos, incluyendo un taller mecánico y la dirección orquestal de Giancarlo Guerrero en fragmentos de MONACO. Uno de los puntos más emotivos fue la transición hacia la salsa, donde Lady Gaga y Los Sobrinos interpretaron Die With A Smile, sirviendo de telón de fondo para una boda real celebrada en vivo sobre el escenario, con el propio Bad Bunny como testigo.
El clímax llegó con interpretaciones de NUEVAYoL y un emotivo encuentro con un joven fan, enviando un mensaje de esperanza y superación. La aparición de Ricky Martin, sentado sobre la escenografía que recreaba la portada del álbum premiado, reforzó el vínculo generacional de la música latina mientas recitó LO QUE LE PASÓ A HAWAii. Hacia el final, el artista ascendió a una torre eléctrica durante El Apagón, para luego descender y cerrar con el ritmo tradicional de Los Pleneros de la Cresta.
El cierre fue un llamado a la unidad: tras anotar un touchdown simbólico, Bad Bunny mostró un balón con el mensaje Together, We Are America. Con banderas de todo el continente ondeando y consignas de amor sobre el odio, el espectáculo reafirmó su impacto cultural antes de que el artista retome su gira mundial por Argentina, Brasil, Australia y Japón.