El músico venezolano Carlos Barrera, bajo su proyecto Caballero Carli, lanza un single cargado de misticismo y oscuridad, conmemorando dos décadas de un suceso que marcó su vida para siempre.
La historia detrás de Vida Gris parece extraída de una novela de realismo mágico, pero es dolorosamente real. Compuesta originalmente cuando Barrera tenía apenas 16 años, la canción nació en un escenario lúgubre: la tumba de su abuela, Mercedes Montoya Viuda de Ríos, en el Cementerio Municipal de Santa Elena de Uairén, Venezuela.
‘No iba con planes de entrar al cementerio’, confiesa el artista. ‘Había perdido a mi figura materna de una forma brutal y eso me causó un impacto que desencadenó en depresión y alcoholismo. Entré completamente ebrio; bajo ese estado uno se siente superpoderoso. Fui en busca de una conexión entre la vida y la muerte, de describir lo que me atormentaba. Saqué el lápiz, la hoja y la guitarra que ya tenía los acordes, y escribí la canción ahí mismo, en caliente, en la madrugada’.
Tras una noche en la comunidad indígena de Manacrú, el joven músico decidió atravesar el camposanto a las 3 de la mañana bajo la luz de la luna. Allí, entre el duelo y la embriaguez adolescente, las letras brotaron como una respuesta al trauma vivido un 2 de enero de 2005, cuando presenció la muerte de su abuela tras un fatídico derrame cerebral que coincidió, casi de forma cinematográfica, con el momento en que ella mordía una manzana que él mismo le había entregado.
Tras cumplir 37 años, Caballero Carli decidió que era momento de soltar esa carga a través del arte. ‘Todavía me sentía culpable. ‘Vida Gris’ no la hice para que fuera viral o tuviera aceptación, lo hice para quedarme tranquilo, para darle un cierre y asumir que no fue mi culpa. En aquel entonces mis padres no me llevaron a un psicólogo, me tocó resolverlo solo, ahogándome en alcohol o sustancias. Grabar el video y la canción me ha hecho sentir mucho más tranquilo’.
Para dar vida a este sonido denso y atmosférico, Caballero Carli se rodeó de un equipo de primera línea en tierras colombianas, contando con la producción y arreglos de Alex Race (reconocido guitarrista venezolano oriundo de Valencia) desde Race Studio en Cajicá. La sección rítmica, integrada por el bajo del venezolano Eleazar Gámez y la batería del colombiano Julián Moreno, aporta la solidez necesaria para este viaje psicodélico, mientras que la ingeniería de mezcla y masterización quedó en manos de Diego Ávila en D’room 402 Studios, quien además lideró la etapa de preproducción del single.
‘Queríamos una canción bien oscura’, explica Barrera. ‘Nos inspiramos en temas como ‘Karma Police’ de Radiohead para el inicio, e involucramos la psicodelia de artistas como Beck y la fuerza de Soundgarden con ‘Black Hole Sun’. Alex sabía exactamente lo que yo quería a nivel sonoro; trabajó con mucho cuidado los detalles para que la canción tuviera ese poder que buscábamos’.
El cierre de este ciclo creativo llega con el estreno del video oficial el pasado 2 de enero de 2026, coincidiendo exactamente con el 20° aniversario de la partida de su abuela. Dirigido por Camilo Berdugo, el material audiovisual fue rodado en el Cementerio de Cajicá, Cundinamarca. La pieza no es solo un acompañamiento visual, sino una recreación conceptual de aquellos hechos reales: la búsqueda del artista entre las lápidas, la catarsis de la pérdida y la redención a través de la guitarra acústica y eléctrica. El video cuenta además con la participación especial de Alex Race.
‘La canción nace del duelo, de la introspección y de la tristeza de perder a un pilar fundamental a una edad tan temprana. Es convertir esa ‘vida gris’ en arte’, enfatizó Caballero Carli.