María Casals ríe siempre. Cuando se junta con su familia en la casa del pueblo bajo las montañas, ríe. Cuando presenta una canción en un concierto, ríe. Incluso cuando le rompen el corazón, ríe.
En La Ranchera, su último tema —inspirado en el género popular mexicano—, se despide con ironía de una historia de amor fallida. Con una letra sencilla pero contundente, celebra sacar de su vida al “alérgico al compromiso” que le hizo daño.
La Ranchera es una carcajada después del llanto. Superado el desamor, la herida se convierte en anécdota, en conversación entre amigas, en materia prima para una canción que abraza el melodrama sin perder ligereza. El tema bebe de clásicos del desamor como Ojalá que te vaya bonito de Pedro Infante o No volveré de Vicente Fernández, pero traslada ese imaginario — ligado a los ranchos de Jalisco y la épica de los mariachis— a los paisajes verdes de Asturias, donde María aprendió a tocar la guitarra interpretando, precisamente, rancheras mexicanas.
Con este lanzamiento, la cantautora asturiana afincada en Madrid rinde homenaje a su infancia y reafirma su versatilidad compositiva e interpretativa. Se mueve con naturalidad en un registro que se aleja de temas anteriores como Dime Algo Más o Rara, producciones de pop contemporáneo marcadas por la influencia del R&B británico.
Letra pegadiza, melodía reconocible construida desde la guitarra y una interpretación honesta son los pilares de una canción compuesta y grabada íntegramente por la propia artista —con mezcla y máster de Ariam—.
Un ejercicio de sencillez que pone el foco en lo esencial: la emoción y la actitud.