El artista puertorriqueño Bad Bunny, ha generado expectativas tras los recientes adelantos que compartió en redes sociales sobre su presentación en el Super Bowl LX.

A través de un breve pero impactante clip publicado en colaboración con Apple Music, el astro puertorriqueño ha dejado claro que su espectáculo de medio tiempo no será simplemente un concierto, sino un manifiesto cultural.

El adelanto, que utiliza de fondo los ritmos hipnóticos de su tema Baile Inolvidable, sugiere una estética cinematográfica y vanguardista que se aleja de los clichés tradicionales del evento deportivo para ofrecer una experiencia inmersiva centrada en la identidad latina.

Lo que ha capturado la atención de las plataformas digitales, más allá de la música, son los detalles logísticos que han comenzado a filtrarse.

Un reciente aviso de casting para el elenco que acompañará a Benito en el campo del Levi’s Stadium generó un fenómeno viral debido a los estrictos requisitos de estatura, lo que ha provocado una oleada de memes y teorías sobre una coreografía monumental y geométrica.

Los expertos de la industria coinciden en que Bad Bunny está cuidando cada centímetro de la producción para asegurar que su posición como el primer artista latino masculino en encabezar el show en solitario sea histórica. Se rumorea que el escenario contará con tecnología de realidad aumentada nunca antes vista en una final de la NFL, elevando la vara para futuras estrellas.

La expectativa sobre los invitados especiales también ha alcanzado niveles críticos. Aunque el hermetismo es total, la narrativa del «Benito Bowl» apunta a una celebración de la unidad hispana, con nombres como Karol G y Rosalía resonando fuertemente en los círculos de apuestas.

Este show representa la culminación de una trayectoria que ha desafiado las barreras del idioma y las convenciones del género urbano.

El 8 de febrero de 2026, Bad Bunny no solo buscará entretener a millones, sino reafirmar que el español es el nuevo lenguaje global del pop, convirtiendo el estadio de Santa Clara en el epicentro de una revolución cultural que apenas comienza.