La artista francesa Angelina Guez encuentra su máxima expresión en Lua Brasileira, una obra que trasciende la simple composición para convertirse en un paisaje sensorial.

Esta canción nació de un momento de íntima comunión con la naturaleza: mientras Guez contemplaba la luna y el mar, el murmullo de las olas comenzó a dictarle melodías de bossa nova. La pieza se envuelve en una atmósfera de nostalgia pura, esa saudade que define los adioses, donde las notas de una trompeta actúan como un llamado místico que despierta el alma de la intérprete y del oyente.

La relación de Angelina con la música es absoluta; para ella, el arte es una forma de vida que habita con una pasión que roza la locura. Esta conexión profunda se gestó en su infancia, dentro de un hogar donde la libertad y la creatividad eran la norma.

Su padre, un pianista devoto del jazz, la bossa nova y los ritmos cubanos, fue quien sembró la semilla de este amor por los sonidos que hoy nutren su identidad. Guez se describe como una mujer alegre y melancólica, una dualidad que permite que su música fluya entre la luz y la sombra, siempre alimentada por aguas lointanas y sentimientos de amor universal.

La riqueza de su estilo es el resultado de un mosaico de influencias internacionales. En su ADN musical conviven la elegancia de Bill Evans y Chet Baker, la fuerza de Mercedes Sosa y Gal Costa, y la sofisticación de Claude Nougaro y Barbara.

Esta amalgama de referentes, que incluye también a figuras contemporáneas como Salvador Sobral y Silvia Pérez Cruz, converge en su propuesta actual.

Con el lanzamiento de su nuevo EP previsto para el año 2026, Angelina Guez se consolida como una compositora capaz de transformar la contemplación del horizonte en una experiencia sonora inolvidable, demostrando que su música es el puente perfecto entre Francia y el corazón de Brasil.