Ya tenían rato enseñándonos lo que era una banda de dance pop con guitarras funky, combinada con sonidos típicos y autóctonos. Después nos mostraron el sonido nuevo de la “venezuelan gozadera”, y en este, su tema Sexy ya había quedado entre los mejores videos del año en MTV, y Latinoamérica les estaba poniendo el ojo encima. Se acercaba el fin de siglo y solo con dos discos, ya eran una banda de pop/rock en español que vivía montada en un avión, se presentaba en festivales prestigiosos Glastonbury, en el  Roskilde y hasta aparecieron en el cartel del Coachella 99, que aunque no pudieron presentarse en esta edición por problemas de visado, se desquitaron años más tarde en este magno evento cuando estaban aún más rodados. 

Venezuela entera ya había perdido el tabú cantando Ponerte en Cuatro y El Disco Anal con su álbum predecesor. Cientos de miles de paisanos ya saltaban con ellos en la Experiencia Roja I en La Carlota, en La Novena de Caracas del aniversario de 92.9 en el Poliedro. Aquella banda que fue la primera ganadora del Festival Nuevas Bandas en el corazón de los asistentes (cuando no existía la figura de “ganador”) ya estaba creciendo y tocando afuera. Era necesario montarse en una nave, en un cohete que los llevara a experimentar con otra gran cantidad de ritmos, en ese “venezuelan journey into space”; e irónicamente en un disco que va sobre naves y cohetes, este fue el álbum que los montó en un avión para mudarse definitivo a los Estados Unidos. 

Hoy se cumplen 20 años de Arepa 3000, el tercer álbum de Los Amigos Invisibles, grabado en San Francisco. El lanzamiento que los afianza aún más con su público venezolano, con el que siguen recorriendo las giras que los llevaron a otros países desde el 98, con el que pisan nuevas tarimas, como su primer Vive Latino y Rock al Parque (con un público mexicano y colombiano no entendieron por qué los etiquetaban como “rock”) y el trabajo que los hace decidir que NY sería su nueva base de operaciones, pues las oportunidades que se presentaban había que tenerlas más de cerca.

De este tercer disco se desprenden unas cuantas canciones archiconocidas de su repertorio, de las más rotadas en radio y de las más coreadas por su público en cada show que realizan. En este álbum se muestra aún más la versatilidad que ya tenían Julio Briceño, José Luis Pardo, Mauricio Arcas, José Rafael Torres, Armando Figueredo y Juan Manuel Roura para ejecutar distintos géneros musicales, aún sonando a Los Amigos Invisibles, destreza que aún siguen teniendo hasta hoy. Es un compendio de influencias y de una gran variedad de ritmos y estilos plasmados: desde el beat más calmado, el 3×4 más folklórico, el bossa, el feeling hawaiano, salsa, electropop, “changa” y hasta el merengue más hyper, fusionado con ese swing que ellos saben darle. 

De eso va el Arepa 3000, entre otros puntos, budares y sartenes futuristas, y por eso en Cúsica conversamos con Julio Briceño, cara y voz de Los Amigos; con Cheo, ex guitarrista de Los Amigos Invisibles, también conocido como Dj Afro, actualmente como Cheo Pardo y uno de los terapeutas nocturnos con sus fiestas caseras en pandemia; y finalmente, hablamos con el Catire, bajista de la banda y miembro vigente ––al igual que Julio y Mamel–– para que nos hablen sobre cómo ven este trabajo dos décadas después.

Venían de todo ese boom local y también esos inicios de viajar al exterior por The New Sound of the Venezuelan Gozadera: ¿Recuerdan esa sensación de entrar al estudio después de esa barra tan alta? Si fueron con una intención, con objetivos de hacia dónde iba, o todo fluyó al natural como estaban componiendo:

Julio: <<Mira, en cuanto a intención y objetivos, siempre fuimos como muy viscerales; en esa época estábamos escuchando mucho boogaloo, mucho house francés, igualmente el funky, y al final siempre se trataba de hacer las mejores canciones posibles, en una onda así como de tener BURDA de canciones. 

Cheo vino con el concepto de la Arepa, que era como dejarlo en una especie de adminículo que tenía cosas del pasado y se encontraban en el año 3000, pero con las mejores canciones que teníamos en ese momento>>.

Catire: <<Nosotros siempre hemos sido de los que hacíamos canciones, canciones y canciones, y después decíamos “bueno, hay que grabar un disco”. No sé si algún artista musical va con esa intención de hacer un disco así, o asá, y eso; pero para nosotros, todo proceso creativo es como ir a una caimanera, patear tu balón y esperar a que los otros jugadores vengan y después es que ves qué termina siendo ese partido. Quizá el único requerimiento que tenía el disco era que fuese distinto a los dos discos anteriores, aunque en paradójicamente la misión era seguir con lo que estábamos haciendo, pero diferente. Ah, bueno, y que en esta ocasión la disquera nos estaba pidiendo una canción en inglés (risas)>>. 

Cheo: <<Bueno, el anterior “Gozadera” fue un disco que tuvo muchísimo éxito y fue un paso antes de la internacionalización muy importante para nosotros, y cuando entramos a Arepa, la dinámica de la banda cambió: era pasar de escribir en casa, ensayar burda y tocar burda, ahora a ser una banda que estaba de gira gran parte del año y la dinámica de composición cambió un poco. Se componía en los cuartos de hoteles, en el camino, se probaban canciones en las pruebas de sonido. Esa dinámica fue importante para cuando se hizo Arepa porque por un lado eso debía tener como mucha sincro dentro de la banda.

A nivel estético, Arepa 3000 con el boom que tuvo, fue porque fue más ambicioso. En ese disco la idea era tratar de tocar todos los estilos de música que podíamos tocar o que no habíamos mostrado. Ese disco tiene boogaloo, ese disco tiene salsa, ese disco tiene house, ese disco tiene bossanova, ese disco tiene de todo. Los Amigos cuando viabajan fuera de Venezuela, nos dábamos cuenta que las bandas no tocaban tantos estilos: eran solo rock, o dance, o tal. Nosotros decidimos hacer todo y por supuesto aupados por la disquera y ellos estaban felices con la idea de que no nos metiéramos con un solo estilo y era como que: mientras más diverso, mejor”. Fue una bendición tener una disquera que en lugar apoyar el hit a juro todo tiempo, apostaba más bien por la diversidad, hasta un merengue como El Sobón, imagínate. Después empezamos a grabar el disco y se comenzó a ordenar, era súper complicado porque tenía canciones de todo tipo, jajajaja.

Entonces, yo era muy fan con la idea del Voyager, que era una nave espacial que tenía data de la raza humana: tenía desde ecuaciones matemáticas hasta canciones, saludos en todos los idiomas; es una nave que lanzaron al espacio por si acaso una tribu extraterrestre la agarra y la ve y ahí tenían un disco de oro que tiene muestras de todas las culturas del planeta Tierra. Ese disco era basado en esa idea, y yo ahí yo me lancé la de “¿Qué tal si hacemos un disco que sea como el Voyager venezolano?” un disco que tenga todos los estilos que se hagan en Venezuela, más una cantidad de datos culturales y de cosas que están metidas en el disco que lo que terminó siendo los interludios, y qué tal que eso fuese nuestro Voyager. Entonces hablamos esa idea, la banda la mordió y se dijo: “bueno, si en Venezuela hubiese un Voyager, sería una Arepa”. 

La idea entonces era hacer el Voyager venezolano que se llamaría “Arepa 2000” porque este disco se fue haciendo en el 99 y se hicieron bocetos gráficos con ese nombre “Arepa 2000” y cuando iba a salir ese disco, la disquera nos dio una lección de mercadotecnia muy sencilla que era que si tú sacas un disco en septiembre, dentro de tres meses va a ser un disco del año pasado, es decir, estaríamos en 2001 y el disco se llamaría algo con “2000”. Entonces ahí planteamos que por qué no le poníamos otro número, y obviamente era “3000”, que para nosotros en ese momento el 2000 era el futuro, el 3000 era como el megafuturo.

Y nosotros no pretendíamos que el Gozadera fuese como una fórmula a repetir, sino más bien que si podemos tocar techno-merengue, y podemos tocar funk, pues era una evolución y una forma divertida de aprender que si como era la clave de tal estilo, pasar las frases de los metales en salsa a la guitarra y con el reto que sonara bien con los seis>>. 

Cheo y Mauricio (Arcas) tuvieron una fuerte participación en ‘Arepa’ ¿Ellos llevaban la idea a los ensayos y con el resto le daban forma en los talleres/ensayos?

Julio: <<sí, ahí Cheo, Mauricio y Armando eran de los que más traían para la banda y en esa época no teníamos Pro Tools, no se hacía un demo tan cerca de lo que se quería entonces se llegaban ahí casi que con guitarra y voz la canción y “me la imagino por aquí, me la imagino por allá” y después todo el mundo terminaba de meterle un poquito de mano que “si hacemos un solo acá y pegamos un corito aquí, y arreglamos allá”; era todo de ensayo, como te digo, muy poco demo, lo cual fue chévere porque siento que hoy en día mucha gente hace el demo ya más cercano a Pro Tools y después se monta. Aquí era la banda completa tocando old school>>.

El muy querido y recordado Jorge Spiteri les cedió su single Amor para Arepa 3000. ¿Cómo fue ese approach para que ustedes hicieran esa versión? Que incluso ustedes a través de ese tema hicieron un buen repele para que las nuevas generaciones conocieran ese tema era de Spiteri. ¿Cómo fue esa inclusión de ese tema en Arepa?

Catire: <<Yo creo que algunas cosas suceden, entre comillas, por magia, y considero que nuestro encuentro con Jorge fue mágico, porque fue una relación en la que ambas partes nos reatroalimentamos muchísimo mágicamente de la experiencia del otro, ¿no? La carrera de Jorge a nosotros nos nutrió muchísimo, y luego nosotros de regreso como que le devolvimos todo eso con esta versión. Y eso vino por una secuencia de grandes casualidades y por eso digo que ahí hay algo de magia, o como diría el mismo Jorge: causalidades. Yo me siento afortunado de haber tenido una persona como Jorge en el camino>>.

Julio: <<La disquera en ese momento nos pedía una canción en inglés y Spiteri entró al estudio, ya nos conocíamos y “¡epa, pana! ¿Qué más, chamo? Qué pasó” y le dijimos “no, bueno, todo bien, estamos con el disco y vaina” y él “coño, qué cool, chamo, que no sé qué” y nada, le dijimos que la disquera nos estaba pidiendo una canción en inglés, y él dijo: “coño, bueno, por ahí está la mía, la de Amor (is to love you)” y Cheo dijo: “la canción de Amor is to love you fue un palo” y todos nos recordábamos de esa canción porque sonó muchísimo en las radios venezolanas y en las discotecas, pero nosotros estábamos muy pequeños cuando eso>>.

Cheo: <<Ya Jorge era amigo de la banda, un tipo muy querido por nosotros y tenía esa confianza con Los Amigos en la que llegaba a la sala de ensayo, abría la puerta y se sentaba. Era nuestro brother. 

Pero en ese momento era complicado porque teníamos la disquera y era grabar el ensayo, mándarle el ensayo por FedEx y mandarlo a Nueva York para que lo escucharan, nosotros poníamos la plata y ellos nos la devolvían. Era todo un proceso. 

Entonces el jefe gringo de la disquera, que hoy en día es un gran amigo, tres días antes de irnos a California a grabar el disco –con toda la mala intención– llamó a Studio Play y yo dije “esto es urgente” porque mi papá me dice “te va a llamar el gringo” y cuando me llama me dice “mira, escuché los demos uno por uno y no hay ninguna canción en inglés; sé que les fue bien con el disco pasado, pero yo necesito una canción en inglés para poder vender algo, yo no puedo vender nada si todo está en español” aunque estaba el BOOM de Ricky Martin y antes de Gloria Estefan, y me dice “no, yo necesito algo en inglés” y ahí yo, bueno, discutí con él cual punketo veinteañero y que “No, nosotros somos lo que somos, el concepto” todo pajúo y todo pedante ahí, y esto que cuento es una locura porque yo soy quien le dice a Rawayana esas vainas que este gringo me dijo (risas). Entonces llegó el pana y que “si no ponen una canción en inglés, no graban el disco”, y yo me quedé como “veeeerga, qué pálida”; me encerré en el estudio y le digo a Los Amigos que esto está pasando y les digo que se nos va a caer el disco, porque bueno, ellos son los que tenían la chequera y todos con la cara de culo y el estrés.

Entonces ahí entra Spiteri y entra a la sala y dice: “¿qué pasó? ¿quién se murió?” y le contamos y él ahí dijo “coño, pero hagan Amor, pues” y literalmente llegué a la casa, llamé al gringo y le dije “ok, tenemos la canción en inglés” y el pana me dijo “cántamela” entonces canté el coro en el teléfono “Amor is to love you, amor is to care” y el gringo me dijo “ok, it´s on” y así fue. Fue muy loco porque Amor sono mucho en Europa, y la gente en Turquía recordaba la canción original de los 70 y llegó a número 1 porque era una versión de la canción vieja de Jorge>>.

Ese disco lo graban en San Francisco, ¿Qué tal esa dinámica?

Julio: <<Sí, fueron dos meses grabando en San Francisco, todos en un mismo apartamento, y bueno, peleando mucho con el productor, Phillip Steir, lo cual con los años entendí que el productor tenía razón y nosotros éramos unos carajitos un poco imberbes con un poco subidos los humos, que creíamos que nos la sabíamos todas y básicamente el trabajo del productor es escuchar, aportar y sumar a la vaina y siento hoy que el pana sí sumó bastante>>. 

Cheo: <<Fue un disco muy complicado de producir porque era un productor muy americano que venía de trabajar con Beck y no entendía nada de las referencias latinas, y yo digo que ese disco fue lo que a mí me volvió productor (risas)>>.

Catire: <<San Francisco es una ciudad muy liberal, y la verdad es que ahí nos dimos cuenta que en Estados Unidos nos iría bien. Nosotros grabábamos y a su vez teníamos shows y los gringos iban a vernos. Entonces nos empezó a rondar la idea de que estar en Estados Unidos no era locura>>. 

Después de que se publica Arepa 3000 el 11 de septiembre, el primer show grande presentando este disco fue en el festival Cool Card Summer en el Poliedro de Caracas junto a Cypress Hill, Los Pericos, Desorden Público, Caramelos de Cianuro. ¿Qué recuerdan de ese concierto?

Julio: <<Recuerdo eso del Cool Card que nos trajo mucho más reconocimiento en la calle, porque no solo fue ese show sino que estaba el pote de Movilnet con el disco de regalo que venía con el teléfono y con la foto de nosotros en el pote. También hubo cuñas de televisión, como la de la arepera y eso trajo burda de reconocimiento>>. 

Catire: <<Eso fue una cosa súper interesantísima eso de que vendieron el Arepa 3000 en las latas esas de Movilnet. Recuerdo que para ese entonces, eso certificaba que Movilnet nos compraba 60.000 discos, que en esa época para los venezolanos era doble platino, imagínate lo golpeada que ya estaba la industria venezolana, y Movilnet compró 60.000 discos y los puso en esa lata para darlo con el teléfono en esa promoción e hicimos esos comerciales de televisión muy divertidos.

Ahora, recordando ese Cool Card, me acuerdo que uno de los de Cypress Hill se lanzó al público y le robaron los zapatos y una cadena. Había muchísima gente en el Poliedro>>. 

También se presentaron por primera vez en el Vive Latino en México, dos meses después que publicaron Arepa 3000.

Julio: <<sí, se tocó ahí con unas ganas de poder “conquistar” por llamarlo de alguna manera y que a México le guste, y sabíamos que teníamos buenas canciones, un buen vacilón y ya habíamos probado eso con el público en Venezuela y era como “chamo, a la gente le tiene que gustar esta vaina” y fue un poco difícil al principio porque México es un país muy rockero, sobre todo en esa época>>. 

Cheo: <<en el Vive Latino realmente nos iban a matar a botellazos, jajajaja. El verdadero encanto con México vino mucho después con el Zinga Son. En ese Vive Latino con Arepa creo que tocábamos después de Cuca y antes de El Tri, todo rock n roll. El brazo de Warner que trabajaba en México, era unos panas súper fresa y nos pusieron a tocar en la boca del lobo. Cuca era que si una banda de Metal. Ojo, a nosotros no nos tiraron nada; pero yo recuerdo la imagen de las latas volando y yo tocando decía “nos van a matar, nos van a matar” y eso fue con ese disco>>.

Catire: <<bueno, a Los Amigos nos costó mucho de todo, aquí nada fue “de gratis”, pero México que ahorita es un lugar tan increíble con nosotros, al principio no lo fue tanto; en ese primer Vive Latino con Arepa 3000 no fue TAN especial, porque era un line up muy rockero, tocábamos en la tarde y el piso de plástico que pisaba el público, lo destruyó, lo empezó a tirar, entonces veías las láminas del piso volando por el cielo y nosotros tocando nuestro funky music y decíamos “¿Qué coño es esta vaina?” y eran pedazos del piso despegado. Es que cuando tú veías a una banda que tiene guitarra, bajo, batería, teclado, percusión y voz, de una nos catalogaban de “rockeros” y nos metían a tocar en cosas de rockeros. Entonces el público rockero nos odiaba. El término “rock” en Latinoamérica tiene una connotación diferente>>.

Con Arepa 3000 también se presentaron por primera vez en Rock al Parque, con dos shows en una misma edición.

Julio: <<En Rock al Parque fuimos “poco relajados”, porque ya nos habían echado los cuentos terribles que si de de Zapato 3 de que la vaina era demasiado rockera; pero justamente el año que nosotros tocamos el festival decidió dividir las noches, que si la noche del Alternative Pop, la noche de Punk, la noche de Rock, la noche de Thrash, entonces el público ya iba en plan “aaaah, ya se qué voy a ir a ver” entonces nos fue súper chévere. La verdad es que tocar en el Parque Simón Bolívar, bufffff. 

Después, esta última vez que estuvimos en 2019, ya era como la cuarta vez que nos invitaban, dije: “pana, quiero vacilarme a la gente”, porque de verdad Rock al Parque es tan grande entonces se siente bastante oscuridad donde está el público y además como sabes que hay tanta gente, siempre cantas con los ojos cerrados, jajajaja. 

Lo que recuerdo de ese primer Rock al Parque fue haber tocado con Los Tetas por primera vez en La Media Torta, porque fueron dos shows: uno en el Parque Simón Bolívar y el otro en La Media Torta; y haber tenido una fiesta, como un afterparty de noche en el concierto, donde tocamos Los Tetas, Kinky y Los Amigos Invisibles, cartel que nunca más se dio y cartel que a mí me gustaría hacer en una gira iberoamericana con las tres bandas>>.

Cheo: <<Bueno, aunque en Colombia con Los Amigos siempre ha tenido mucha química, Rock al Parque siempre ha sido un festival más que todo de Metal y de hecho tienen una tarima que es de Metal las 24 horas; pero ese primer Rock al Parque con Arepa fue chévere, guon, porque además tuvimos esos dos shows ahí>>.  

En línea general cómo sintieron la receptividad del disco tanto en Venezuela como en los otros países en los que se estaban presentando por primera vez

Julio: <<sí, sobre todo Colombia, Estados Unidos que lo tocamos MUCHO porque fue cuando nos mudamos. Sí siento que hubo receptividad porque también hubo una disquera atrás; pero aunque el público lo ve como algo grande, para nosotros fue como que “paso a paso” muy avasallante que de por sí nos trajo mucho trabajo y entendimos que hay que trabajar mucho si quieres estar en el negocio de la música, en el “arte” de la música>>. 

Catire: <<Bueno, ese disco tuvo una nominación a un Latin Grammy, que era el primer año que se hacían los latinos, porque un par de años antes solo existía la categoría latina en los grammy norteamericanos. En el 2000 nos nominan tanto al grammy gringo, como al grammy latino que era su primera edición. Enterarnos de esas ambas nominaciones fue algo muy bonito, cuando no te esperabas y te dan esas dos nominaciones. 

Y bueno es un disco que nos ayuda a continuar la gira internacional en el mundo que ya habíamos empezado con el disco anterior. Nosotros nos empezamos a montar en aviones en el 98 y no nos bajamos de ahí por un buen rato, como hasta 2001. La disquera ya creía mucho en el proyecto>>. 

Cheo: <<Pero en Venezuela era ambiguo porque teníamos la etiqueta de que estábamos firmados por una disquera, entonces era como dos reacciones: unos sentían orgullo, y por otra parte gente del rock venezolano decía que “si estos imbéciles pueden conseguir disquera, nosotros también”, había un poco esa vibra. De lo que más recuerdo de Arepa 3000 era que Luaka Bop estaba con Warner en ese momento para la distribución y Warner tenía un brazo gigantesco en Latinoamérica y entonces en muchas partes respaldaron al disco, y eso dio pie a que Los Amigos estuvieran “cortando monte (cesped)” en todos lados, como llegar a Colombia por primera vez y nadie entendía que no éramos una banda de rock e hicimos una gira inolvidable tocando en universidades de Bogotá, despertándonos a las 10:00 a.m. tocando en universidades así “pelando monte” en los recreos>>.

20 años después, ¿qué tal sienten a Arepa 3000?

Julio: <<bueno, gracias a este disco siento que se fue afianzando el nombre de la banda en el público. La gente entendió el sentido del humor que traíamos… y bueno, ¡la mudanza a Nueva York! Muy importante. Una de las de las cosas que valoro de Arepa 3000 es el cariño que le tiene la gente como que “wow, mi preferido es Arepa 3000” y cada quien tiene su preferido y de verdad que valoro siempre de los discos que hemos sacado, y es eso: el cariño que le haya tenido la gente, la aceptación que le haya tenido la gente, porque bueno uno con cada disco uno está entregando lo mejor que uno tiene en ese momento. 

No sé cuántos puntos le daría a Arepa 3000, jajajaja. Uno como artista saca cosas, o bueno, como músico, pues, sacas y ya estás pendiente como que de lo próximo que quieres hacer y de lo nuevo de otros artistas. Yo no tiendo como mucho engancharme con eso de “Wooow, las obras maestras” pero creo que cada disco tiene su onda, tratamos de entregar cositas chéveres, a veces arriesgadas, o cosas que no hayamos hecho antes. Este disco lo defendimos hasta que hicimos The Venezuelan Zinga Son>>.

Catire: <<es un disco que tiene canciones que todavía tocamos. La Vecina, Cuchi-Cuchi, Mujer Policía, Amor, y son canciones que están en el repertorio así ya para siempre. Fue un disco que paradójicamente con todo el éxito que tuvo, con lo que nos trajo, con todas las nominaciones, con todo lo positivo, fue un disco cuya producción fue muy difícil. Éramos muy inmaduros, queríamos hacer un disco de una manera, pero nos topamos con un productor que quería hacer un disco de otra manera. Ahí viene la primera inexperiencia: ¿por qué elegimos a ese productor? Bueno, por inexpertos, por inocentes, y por la razón que sea lo elegimos; y aunque lo elegimos, para mal, para nosotros fue difícil fue una lucha en el estudio, fue muy complicado con dos criterios artísticos diferentes. Pero de ese choque de visiones sale ese disco. Ya yo he hecho las paces con eso, pero uno no puede liberarse del proceso que hubo en la producción. 

20 años después yo lo veo y digo: wow, en ese disco qué alebrestados estábamos, muy seguros de nosotros mismos, nos echábamos a cualquiera encima. Nos peleamos con un fotógrafo, nos mandaban muestras de la portada y las rebotábamos. Pero estábamos tan conectados con nuestra venezolanidad en ese momento que dijimos: ¿Y si ponemos la portada de un Cabré? y hoy en día me parece una de las portadas más increíbles, y cuando veo ese disco en vinil, es una obra de arte. Ese disco es un parto terrible, pero un bebé hermoso>>.

Cheo: <<Bueno, ahorita miro mi carrera atrás, y esa fue la época de “cortar monte”, de ir a todos lados por primera vez y que en ningún lado entendieran a la banda, porque el disco tenía potencial de internacionalización entonces la disquera nos exprimió y fue entender que “ok, esto ya es una chamba, pues” entonces era sentarse todos los días a hacer ocho entrevistas, y luego tocar frente a público donde nos presentaban como “LA BANDA DE ROCK MÁS IMPORTANTE DE VENEZUELA” y nosotros y que “coooño, que no somos rooock” jajaja, y bueno eso fue trabajo. 

Arepa 3000 fue importante en ese momento nos sentamos en La Casa del Brioche del Centro Comercial Vizcaya y en esa sentada decidimos que Los Amigos Invisibles se iban a mudar a Nueva York, porque ya Arepa 3000 se había hecho en San Francisco, y a pesar de todas las crisis que pasamos haciendo el disco, en el apartamento la pasamos muy chévere y podíamos convivir los seis y pensamos que eso podía funcionar. Con este disco decidimos mudarnos fuera de Venezuela. 

Y bueno, con The New Sound of the Venezuelan Gozadera, hubo par de experiencias que nos dolieron mucho, y una fue que nos dijeron un día y nos dijeron: ¿cuánto cuesta montarlos en un avión para que se vengan mañana? Y bueno sacamos la cuenta con nuestro manager que era Alberto Cabello (ex baterista de Sentimiento Muerto / ex manager de VINILOVERSUS, Caramelos de Cianuro) y nos dice que mandar a la banda al día siguiente cuesta 7000 dólares, y era porque llamó la producción de David Letterman que querían a la banda en el programa, y no teníamos esa plata… y bueno, luego después Beck nos ofreció abrirle la gira, y volvimos a sacar esta cuenta para ir para allá, eran veinte fechas y todo se caía cuando ellos veían que eran 7000 dólares en pasajes. Ahí nos picó esa culebra de irnos de Venezuela porque estábamos perdiendo oportunidades.

En fin, de este disco aprendí cosas que les repito a todas las bandas que produzco. Y desde otro punto de vista, es un disco que todavía lo oigo y todavía siento que suena bien; eso es lo más importante, no suena horrible, tipo cuando uno oye algo y dice “uuuy, esa guitarra suena horrible, o el sonido de esa batería es espantosa”; todavía yo oigo ese disco y tiene muchas cosas que no hubiese hecho como se hicieron, pero hacerlas así es lo que me dio el aprendizaje. Y ese disco me enseñó lo que le digo a las bandas con las que trabajo: que no hay que perseguir el sonido de la moda, sino darle con un sonido que dentro de diez o veinte años se pueda escuchar y esto lo digo porque en esa época yo estaba enfiebrado con el Drum and Bass y me encantaba la idea que Mamel, el baterista de Los Amigos, lo tocaba buenísimo; entonces yo quería tres o cuatro temas con D&B y recuerdo que David Byrne (The Talking Heads) y me dijo: ¿tú crees que la gente va a escuchar el D&B dentro de unos años con la misma fuerza? Y me quedé pensando y dije “coño, creo que no” y me dijo “entonces no lo hagas, bro, porque dentro de dos años ese sonido va a ser un sonido de hace dos años”. Entonces es tratar de escoger un sonido que perdure por todas las épocas, y a su vez que hagas un disco que a ti te guste; si tú haces un disco que a ti te guste, ahí está la clave”. Y con el tiempo he aprendido que es así, en ese momento yo decía “bueno, pero este güevón qué se cree” aunque lo que decía David Byrne era palabra de Dios pero igual era como “ay, qué ladilla este viejo” y ahora soy el carajo que dice eso cada vez que graba con una banda, en plan “no hagas algo dubstep porque está de moda el dubstep, porque en dos años nadie va a querer nada con el dubstep”, ¿y dónde está dubstep?>>

No hay que dejar de lado los invitados especiales que aparecen en el álbum: Virgilio Decán a.k.a. Aly Khan, El Conde del Guacharo, Perucho Conde, Pepeto López, Alfredo Escalante, El Tigre Rafael, todos ellos personajes de la cultura pop que todo venezolano reconoce… y no, no es Palermo del programa radial El Show de la Mañana el de “no le metas mano a la novia del pana”, es la voz de Cheo Pardo con un efecto ––sin ánimos de romper corazones a quienes pensaban que era el personaje del mítico programa, conducido por Rafael Cadavieco y Víctor Sánchez que se transmitía inicialmente en Hot 94, después en La Mega y más recientemente en Circuito Líder.

La Vecina, Cuchi-Cuchi, Mujer Policía, El Barro, Qué Rico, El Baile del Sobón, Si Estuvieras Aquí, y el highlight cedido por el gran Jorge Spiteri, Amor, son suficientes palazos como para entender que este álbum debería estar en la biblioteca del buen seguidor del pop-rock venezolano. Si el planeta aguanta su existencia hasta allá, los venezolanos sobrevivientes del año 3000 sabrán si este álbum suena vigente para los terrícolas del futuro.

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