Sin mucho preámbulo, Félix Allueva, presidente de la Fundación Nuevas Bandas, acaba de publicar su libro ROCK VZLA (1959-2019). Son sesenta años del rock venezolano plasmados por este señor que aún no se cansa de aportar a la escena musical. Era evidente que teníamos que entrevistarlo para hablar al respecto. Estuvimos en su bautizo y hablamos con él de su contenido, pasado, presente y futuro. Esto fue lo que nos dijo.

¿Cuánto tiempo te tomaste para escribir este nuevo libro?

Esto es un trabajo a largo plazo. Esta idea comienza a finales de los años 80, yo la voy concretando progresivamente en varios tomos, primero los 60, después los 70, los 80. Hace aproximadamente un año, dije: “bueno, ahora vamos a trabajar el cierre del ciclo, el fin de la saga” que es llegar hasta el final del 2019, y eso lo logré escribir en los últimos meses, pero era un trabajo de acumulación de información, estructurar y darle forma.

¿Qué tuviste que desechar de Crónicas del Rock Fabricado Acá que no se haya podido incluir en esta edición de ROCK VZLA?

Esta edición de ROCK VZLA es una revisión y actualización de todas las ediciones anteriores; hay nuevas historias y correcciones de fechas, nombres, confirmar datos que antes no existían y, por supuesto, toda una nueva data, que yo diría que es a partir de 1992 hasta la actualidad.

¿Por qué el cambio de nombre (de Crónicas del Rock Fabricado Acá a ROCK VZLA)? 

Porque es un nombre que ya se desgastó, es un nombre que viene desde 1996 aproximadamente, y ya después de tantos años se volvió un nombre desgastado, y que por otro lado, esta edición se alejaba un poco de las crónicas, y entraba en un plano más reflexivo, sociológico o analítico. Hay muchos cuentos, leyendas y anécdotas, pero también en esta edición hay más reflexión sociomusical.

¿Cuál década disfrutaste escribir más y por qué?

Es muy dificil decirte que disfruté más una que otra, porque en todas hay historias, cuentos y cosas sabrosas. Claro, puedes subrayar que todo lo que sucedió en los años setenta me pareció algo maravilloso y casi mágico. Pero creo que en todas las decadas hay cosas buenas, llamativas y sabrosas.

¿Dio chance de incluir en el libro a la última camada de este último Festival Nuevas Bandas 2019?

Parcialmente, porque son historias que están en pleno desarrollo; sería irresponsable hablar de las agrupaciones que se presentaron en el 2019, porque apenas están empezando a dar sus primeros pasos, y no podemos saber a dónde van.

Sí llegamos a hablar de los últimos cinco años, las bandas más destacadas, los proyectos que más están sonando, sobretodo el impacto a nivel internacional. Lo que si no voy a adelantar, es un fenómeno relativamente nuevo, que es la música urbana actual.

¿Usaste nuevos testimonios de personajes de la escena musical? ¿O solo va desde tu perspectiva?

Hay de todo, en todas las decadas hay unificación, aportes desde varios ángulos y registros hemerográficos de lo que era la prensa, una que otra entrevista a determinados artistas. Está la revisión discográfica, porque te cuentan mucho de cada banda; y está la opinión de periodistas, críticos musicales, opiniones internacionales, por ejemplo, yo me apoyé mucho para la última década, lo que estaban diciendo periodistas de Argentina, México y España sobre Venezuela.

Ya son 14 años desde el nacimiento del VRock ¿Crees que ha evolucionado? ¿Cómo ves al V-Rock solamente en las bandas que se quedaron en Venezuela? sin contar las agrupaciones que ya migraron.

Bueno, primero hay que enmarcar qué es el VRock, porque muchas veces hay confusión, y se habla de VRock como “el rock venezolano”, pero mi hipótesis de trabajo desde la perspectiva sociológica, es que el VRock es un fenómeno sociocultural que comienza aproximadamente en el 2006, y es el rock venezolano con características totalmente distintas a todo lo que se había hecho antes.

Sí creo que el VRock aún es un fenómeno en pleno desarrollo que tuvo su momento cumbre entre el 2006 y 2013, diría yo; fue un momento clave del desarrollo de esa manifestación rockera venezolana, pero a partir de esos años comienza la migración y me atrevería a decir que se nos va el setenta u ochenta por ciento de los grupos y músicos que representaron esa manifestación, y ahorita estamos como en una fase nueva, que es con la que yo prácticamente cierro el libro, que es el VRock en el exilio, y que somos, posiblemente en América Latina, el rock más universal porque estamos en todos lados. Ahorita estamos desde Italia, pasando por Francia, aterrizando en Alemania, full España, México, Argentina, muchísimo en Colombia. Efectivamente estamos en otra fase.

OJO, e internamente estamos en un proceso de recuperación y resistencia. Los que nos quedamos, estamos aquí aguantando el palo de agua; pero al mismo tiempo, produciendo, creando, inventandonos; es una fase distinta.

Según Félix Allueva ¿Qué género será el más dominante en esta nueva década?

No, yo no tengo la bola de cristal. Me estás pidiendo que me meta a futurista y no me atrevo a decir lo que va a suceder.

Ahora, lo que está pasando en el mundo, nos afecta a nosotros, y la tendencia mundial es a la absoluta hibridación, y cuando hablamos de hibridación, hablamos de una fusión omnipresente. Yo creo que ya las fronteras no existen, que ya más géneros se mezclan más y vamos dirigidos a una mezcla absoluta, por supuesto con una alfombra y una atmósfera cubierta de música urbana..

¿Escuchas ahora más música urbana que rock en tu casa?

No, nada que ver. Yo lo más que escucho es Jazz, mi conexión siempre ha sido con el Jazz, en cuanto a música muy bien elaborada y que me gusta mucho.

Ahora, yo puedo escuchar mucho Jazz como referencia personal, pero nunca dejo de escuchar rock, nunca. Por otro lado, la música urbana me parece que es una música atractiva, envolvente,sensual, actual, que nos permite crear un nuevo camino, y yo estoy abierto a ese nuevo camino

¿Te ves escribiendo otro libro sobre rock venezolano en un futuro?

Este libro llevaba aproximadamente entre 600 y 700 páginas, pero las tuve que condensar en 400, osea que yo tengo material para otro libro. ¿Sucederá? ¿No sucederá? No lo sé. Pero allí hay como 200 páginas que pueden crecer. Ahorita con el auge que hay con mi nuevo libro, todos los días me llega nueva información, nuevas fotos y nuevos cuentos. Podrían esas 200 páginas que me quedaron, convertirse fácilmente en 400; ahora, ¿lo haré? no lo sé. Creo que a lo mejor esa labor le toca a otra persona, tengo mi confianza en personajes como William Padrón, Max Manzano y hasta la nueva generación, que puedan profundizar más en la investigación.

¿Te ves escribiendo un libro sobre el movimiento musical urbano en Venezuela desde sus comienzos?

Sí, en este momento en el plano de investigación, información y escritura, me estoy interesando por la historia de la música urbana a nivel universal, específicamente a nivel nacional. 

Además de La Corte ¿Ves posible unas sesiones VRock, pero de música urbana? ¿Quizá un homenaje a Canserbero?

Todo es posible. Ya eso no depende tanto de mí, depende de un equipo de trabajo que está dentro de la Fundación Nuevas Bandas que es donde surgen esas ideas y nuevos proyectos. Sobre todo depende mucho de personajes como Max Manzano, que están asumiendo esa responsabilidad; yo sugeriría ciertas cosas. Para este año veo más el campo de Jazz con el rock, del reggae, del ska, de la música del caribe con el rock en sesiones VRock, lo veo más por allí, pero como te dije, no está en mis manos desarrollar esos proyectos.

Muchos describen el trap como el nuevo punk ¿Lo ves así?

Ahorita hay un trabajo que está haciendo un joven filósofo español que se llama “El trap: Filosofía millenial” y yo creo que algo de eso hay, claro, yo le agregaría a ese análisis que hace este filósofo que no es de lo millenial, sino también de los post-millenial que han visto en el trap una música que los identifica. OJO, quiero dejar a un lado esa visión fofa, retrasada y pasada de moda que es vincular el trap solo con la grosería, el consumo de droga y el malandreo. Sí, es verdad, eso fue al principio hace unos seis años, pero eso ha cambiado; ahorita el trap tiene diversas manifestaciones, incluso hay cosas poéticas, de experimentación e incluso de vanguardia.

Yo estoy escuchando fusiones que son jazz con trap y que son magníficas y tienen unos solos de saxo y unos bajos que vienen de lo más profundo del áfrica. Entonces el trap es mucho más que esa visión reducida ortodoxa de hace años atrás. Creo que el trap no es punk, el trap es una especie de nuevo hip hop que está abriendo nuevos caminos. Las cosas están cambiando.

A todos tus seguidores radiales de La Espiral, ¿hay Espiral para rato?

No lo sé ¡hahaha! A mi plantean que por qué La Espiral no se hace en podcast y que se deje colgado en internet y así la gente pueda escucharlo en otro momento, pero yo todavía me resisto, yo creo que La Espiral es arte efímero, o lo escuchas ese día o no lo escuchas.

Por ahora, La Espiral para mí es un momento de transición, un momento de descanso. Yo venía de muchos años de trabajar en el rock iberoamericano. Yo me pateé América Latina desde La Patagonia hasta el Río Grande. España me la saqué completa, fueron cerca de 10 años de inmiscuirme profundamente con el rock latinoamericano. Fueron momentos de la gira, Rock en Ñ, de ir a todos los festivales de Rock Al Parque, Vive Latino, cosas en Brasil, Argentina, Chile, República Dominicana ¡Y hasta Panamá, chamo! Después de 10 años quedé saturado, y ahora con el rock venezolano después de 30 años de estar investigando y trabajando, también quedé un poco saturado. 

¿Qué hice? Empecé a refrescarme con la tradición, los clásicos, lo que llamamos la retromanía, que es que como de una u otra manera, lo que está sucediendo ahorita se alimenta del pasado.

Me di un permiso, un par de años sabáticos con La Espiral, para respirar aire nuevo; creo que he respirado bien, tengo mis pulmones en buen estado, y a lo mejor decido emigrar a otras fórmulas musicales… pero, todo eso está en pleno desarrollo.

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