La década de los noventas retumba en la cabeza de quienes lo vivieron, también suena a años lejanos para las nuevas generaciones. Parece que todos celebran que hace 25 años fue un período en el que ciertamente salieron algunos de los mejores y más exitosos discos de ese lapso: ‘Out Of Time’ (REM), ‘Arise’ (Sepultura), ‘Mama Said’ (Lenny Kravitz), ‘Alanis’ (Alanis Morissette), ‘Temple Of The Dog’ (Temple Of The Dog), ‘Cypress Hill’ (Cypress Hill), ‘The Black Album’ (Metallica), ‘Use Your Illusion I’ y ‘II’ (Guns N’ Roses), ‘Achtung Baby’ (U2), ‘Blood Sugar Sex Magik’ (Red Hot Chili Peppers), ‘Nevermind’ (Nirvana) y ‘Ten’ (Pearl Jam).

Si hacemos un recuento latinoamericano, aún sin el MTV Latino,  se editaron los discos ‘Un mundo feliz’ (Fobia), ‘Nena de Hiroshima’ (Todos Tus Muertos), ‘Os Grãos’ (Os Paralamas do Sucesso), ‘Acariciando lo áspero’ (Divididos), ‘Canciones del corazón’ (El Cuarteto de Nos), ‘Doble opuesto’ (La Ley), ‘Los Tres’ (Los Tres)… y si les interesa  ‘Vuela, Vuela’ (Magneto), ‘Romance’ (Luis Miguel), así como los debutantes ‘Magia’ (Shakira) y ‘Ricky Martin’ (Ricky Martin).

Venezuela estaba saliendo de un periodo donde el paternalismo discográfico estaba en caída. El modelo independiente empezaba a dar los primeros pasos con decisión. No había otra opción. Ese año marca el anuncio oficial de la internet, no es que llegó de inmediato a la entonces IV República, así que los fanzines cumplían la función de exponer lo que sucedía en la música. Aún existía el autocine de El Cafetal y muchos vivieron la histórica experiencia del 1er Festival de Rock Iberoamericano.

En el país se editaba el álbum ‘Dioses terrestres’ de El Rastro, la banda en la que militó Carlos Segura. En ese lapso tuvo la fortuna de celebrar la salida de una de las producciones claves de nuestro país: ‘Bésame y suicídate’ junto con Zapato 3. Esta placa marcó el despegue de la agrupación liderada por los Fernando Batoni y los hermanos Segura; rock and roll directo, producido por Durban Laverde, bajista venezolano que tocó para luminarias del rock inglés como Mick Jagger (The Rolling Stones) Jimmy Page (Led Zepellin) o Bill Bruford (Yes).

Sin saberlo estábamos ante el último álbum de estudio de la banda que marcó el camino del post-punk de los ochentas: Sentimiento Muerto, quienes lanzaron ‘Infecto de afecto’, producción en la que se nota la tensión personal y sonora de la banda. Con esta tercera producción había una despedida inevitable que terminó en la bifurcación de sus caminos y la llegada, al año siguiente, de Dermis Tatú.

Ese 1991 fue simbólico, como si Sentimiento Muerto le entregara la batuta a Zapato 3 y, digamos que en un aire de justicia, Seguridad Nacional, la banda que influenció a ambos, lograba editar su único álbum ‘Documento de actitud’. Le tomó unos nueve años a Gustavo Corma (guitarra, voz), Abraham «Cangrejo» García (batería, bajo, armónica, voz) y Juan Bautista López «Yatu» (guitarra, bajo, armónica, voz), registrar en un Long Play (LP), las canciones que durante los tempranos ochentas mostraron la cara más punk y extrema de la ciudad, su entorno y esencia.

Ahora que ha pasado un cuarto de siglo, en retrospectiva, quizás no fue el más fructífero a nivel de discos venezolanos, sobre todo un 91 que para muchos fue clave en la última oleada del buen rock mundial, específicamente anglosajón. El inicio de un efímero grunge para otros. Sin embargo, en nuestro país, quedó constancia de que una semilla bien germinada iba a acabar por dar buena cosecha a futuro.

A partir de ahí vino Dermis Tatú, PAN, Bacalao Man, Sur Carabela, La Hermandad, Atkinson, Solares. Todos estos personajes, desde distintas aristas, han sido influencia o apadrinado, la carrera de bandas como Tomates Fritos, Charliepapa, La Vida Boheme,ViniloVersus, Los Mesoneros, Famasloop, entre otros. Es una forma de medir el impacto de ese año en la historia musical del país.

A la par de celebrar a un Nirvana o Pearl Jam, también fuimos testigos del fin de una era para Sentimiento Muerto y el inicio de Zapato 3, con dos discos indispensables como piezas claves del devenir sonoro del país…  ¡Ah! y no olvidemos que ese mismo año estaban comenzando a patear bares Caramelos de Cianuro y Los Amigos Invisibles.

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