La ansiedad y las canciones de Boston Rex

Siendo honesto no estaba demasiado seguro de qué esperar del concierto solista de Boston Rex. A pesar de haber podido ver una parte de su presentación en la ruta Solera del Hatillo, tenerlo en frente con banda completa  interpretando las canciones de sus dos discos tenía todo para ser una experiencia completamente diferente.

La suposición no fue un error, el nativo de Puerto La Cruz se mostró en una versión más íntima. Se notó lo personal de los temas y de su interpretación, tanto por la comodidad con la que hablaba de ellos como por su voz casi quebrada por momentos del concierto. El escenario creado para el evento en el BOD sirvió para subrayar lo personal de los temas, transmitiendo la sensación de compartir en la casa del artista solo con sus instrumentos y unos tragos de ron.

Luego de una breve introducción del periodista Víctor Amaya tomó la tarima Luis Irán. El Ex-Paranoia llevó a dos de los miembros de su banda habitual La Familia: Tafio de Wannamaker y Francisco “Chewie” Valles así como al guitarrista de La Pagana Trinidad Fernando Bosch quien cumplió con su guitarra las funciones del teclado. “La Metamorfosis”, “El Libro”, y su nuevo sencillo “En Off” fueron las principales piezas de su breve set que sirvió como abreboca para el plato fuerte de la noche.

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Acompañado de una guitarra acústica y su banda formada por Max Martínez en la batería, y Rodrigo Vera en el bajo, ambos  ex miembros de Tomates Fritos así como José Angel Renault en la guitarra, el cantautor recorrió sus dos trabajos como solista mientras hablaba con el público de las historias de varias de las canciones.

El concierto empezó con el músico pasando rápidamente por los temas “Lejos” y “Tu sonrisa” que sirvieron como preparación para la mezcla de melancolía y afabilidad que nos dió en el evento la presencia de Boston. De inmediato Rex presentó al primero de los invitados con los que compartiría la tarima durante la noche, Alfieri Hernandez de Tripland quien aprovechó una versión más rockera del tema “Ansiedad, soledad” que la conseguida en el disco.

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La directa “Me cago en todos” fue el siguiente tema, una canción que sirve no solo para hablar de las relaciones sino que no es nada complicado acercarla a nuestro entorno actual y apuntarla a los culpables de nuestra crisis política. La canción se contrapuso con la dulzura de “11 de mayo” la que abre el debut solista de Boston ‘Crímenes de guerra’ y siguió en ese primer disco con el tema “El cadáver de un corazón roto” inspirado según contó el artista en los grafitis políticos de los barrios caraqueños (donde tuvo que salvar una lavadora).   

Después llegó el momento más emocional de la noche, acompañado solo de su guitarra Boston interpretó el tema “Te extraño” dedicado a su madre quien falleció hace unos años mientras él se encontraba en una gira corta de bares en Caracas. La honestidad del músico sirvió para enmarcar lo terapéutico de su disco, el tema se convirtió en una especie de plegaria para una audiencia que en su mayoría tiene un ser querido fuera del país o que ha fallecido por negligencia del estado.

El siguiente invitado fue Andrés Díaz, bajista de Le’Cinema quién tomó los teclados para el tema “Maldita sea tu amor” al que le dio una particular vibra psicodélica. Está se mantuvo en “La luz del sol” donde apareció en tarima de nuevo Luis Irán y que funciona a la perfección a modo de dueto. “Andy” se despidió de la tarima con el sencillo promocional de ‘El baúl de los sentimientos enteipados’: “Loca despeinada” uno de los más directos y sentidos del nuevo lanzamiento y que además le da su título. La facilidad de Rex de entenderse fue bastante directa.

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El cierre fueron dos temas contenidos en ‘Crímenes de guerra’ de 2016. El primero fue “Giraré” grabada originalmente junto a Laura Guevara esta vez fue interpretada junto a Claudia Lizardo de la Pequeña Revancha quién aprovechó la oportunidad para saludar a su padre Petete Lizardo, vocalista de La Misma Gente que se encontraba en la audiencia. El último tema fue la melancólica “Dulce de almendron” sobre la inutilidad de enamorarnos solos y en la cual dejó sus últimas gotas de melancolía.

El disco y la música solista de Boston cumplen el mismo tipo de objetivo que trabajos como el primer Radiohead o el segundo disco de Americania. Son una invitación a sentir la tristeza e incluso disfrutarla como una parte de las emociones que enfrentamos en nuestro día a día. Al mismo tiempo sirve como un proceso terapéutico en medio de nuestro caos.

Una faceta más de uno de los músicos más interesantes de nuestro país.

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