Por momentos nos olvidamos de algunos de los casos de represión y maltrato que el gremio musical ha sufrido desde que empezaron las protestas.

Uno de los primeros casos de represión que quedó en vídeo fue el de Frederick Pinto, cornista que fue detenido por la Policía Nacional Bolivariana el cuatro de abril de este año. Las imágenes se viralizaron y la presión ayudó a que Pinto saliera libre al día siguiente, sin embargo la policía nunca devolvió el corno que fue decomisado.

“Me arrestaron porque me querían robar el instrumento. Yo caminaba por la calle que va desde la iglesia de la Chiquinquirá hasta la avenida Libertador. Tenía que llegar a mi ensayo y vi que varios manifestantes corrían en mi dirección. Les empezaron a lanzar bombas lacrimógenas y saqué la pasta de diente que siempre cargo en el estuche. Como sé que tiene bicarbonato de sodio, me coloqué entre los ojos y encima de los labios. Unos policías que iban en moto empezaron a gritar que me agarraran. Cuando me capturaron, uno de ellos me preguntó cuánto valía el corno” contó por teléfono el joven a un periodista de El Nacional.

Si bien el músico fue liberado no pudo seguir en Venezuela, inmediatamente su teléfono empezó a sonar con amenazas desconocida.

“Eran llamadas de esas que no puedes identificar. La amenazaban con que no contáramos nada porque sabían dónde vivíamos, dónde estudiaba yo y los lugares que frecuentaba. Ella empezó a ponerse muy nerviosa, estuve como un mes sin salir mientras ella arreglaba los papeles para irnos. Muchos periodistas me escribieron para que declarara, pero no lo hice”

El joven está residenciado en españa junto con su tía desde el 5 de mayo, donde por el momento no tiene corno.

“El corno que tenía cuando me arrestaron no lo volví a ver. Mientras estuve en casa, la orquesta me prestó otro instrumento para que practicara. Pregunté si podía traérmelo mientras conseguía otro. Al principio me dijeron que sí, pero pocos días antes del viaje cambiaron de opinión. Lo dejé en Caracas y un familiar lo devolvió”.

Frederick Pinto está trabajando en España, en las mañanas reparte avisos publicitarios y en las tardes trabaja en una tintorería. En cuanto a su corno el joven creó una página de GoFundMe para intentar reemplazarlo. Si pueden ayudarlo hagan click aquí.

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